La Mostra arranca con sabor caribeño

Andy García dice que Valencia le recuerda mucho a La Habana de los años cincuenta

La 27ª edición de la Mostra de València comenzó ayer con sabor caribeño. El que puso el actor Andy García con su presencia en la ciudad, donde acudió a presentar su opera prima como director The lost city. García, Inés Sastre y los homenajeados Lina Morgan y José Coronado fueron las estrellas de una gala de inauguración en la que, como ya es tradicional en los últimos años, el glamour alternó con ese espíritu barroco tan arraigado en la ciudad. Por la mañana, los tres homenajeados por la Mostra recibieron la insignia de oro de la ciudad en el Ayuntamiento.

Lina Morgan se llevó los mayores aplausos de la noche en la entrada a la gala

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El actor Andy García recibió ayer de manos de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, la insignia de la ciudad, una distinción con la que el popular intérprete se mostró "conmovido" porque, según dijo, Valencia le ha "recordado muchísimo" y "transportado a La Habana de los años 50", su ciudad natal. Asimismo, Barberá rindió un "sincero homenaje" a los actores españoles Lina Morgan y José Coronado, que, junto con Andy García, fueron galardonados en la Mostra.

Ya por la noche, en el Palau de la Música, los tres asistieron a la gala de inauguración del certamen. Fue una ceremonia sencilla, conducida por la presentadora televisiva Anne Igartiburu, que comenzó con inusual puntualidad debido a que el actor norteamericano tenía que acudir a presentar su película a los cines UGC sólo hora y media después del arranque de la gala.

Como preámbulo, todos los invitados pasearon por la alfombra, que aquí no es roja sino azul, muy acorde con los tiempos que corren en la ciudad, para ser recibidos por la alcaldesa de Valencia Rita Barberá, vestida en esta ocasión de negro. La corporación municipal casi en pleno, la fallera mayor de Valencia con su corte de honor y algunos empresarios notables dieron paso al desfile de figuras del cine. Lina Morgan se llevó los mayores aplausos de la noche por parte de un público que olvidó hace muchos años su edad adolescente pero que aguardaba a sus ídolos con fervor mitómano. Al lado de la actriz y cómica madrileña, también vestida de negro, pasearon su palmito Paco Valladares, Antonio Ozores, Juanito Navarro o Raúl Sender, viejos amigos de Morgan de sus tiempos del teatro y el cine. Como suele ocurrir en estos casos, todos glosaron los parabienes del festival en su camino hacia el patio de butacas.

Más atrás, y con más discreción, apareció José Coronado, también de negro para no desentonar, secundado por Enrique Urbizu, director de dos de sus trabajos más emblemáticos, La caja 507 y La vida mancha. Pero el verdadero protagonista de la noche se hizo esperar. Casi un cuarto de hora después de la llegada del resto de invitados, Andy García apareció del brazo de su hija mayor Dominique. "Pues no es tan guapo", comentaba una señora de mediana edad vestida como si se casara su primo rico. Poco importó que la belleza de García pareciera menor de cerca. La presencia del caribeño provocó un enorme revuelo, difícil de contener por los responsables de seguridad, que casi hace pasar inadvertida la entrada de Inés Sastre, la última en llegar al Palau de la Música.

Hoy, cuando el glamour de la gala se haya extinguido, comenzará de verdad la Mostra con las primeras proyecciones de la sección oficial a concurso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0019, 19 de octubre de 2006.

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