Ecologistas y Gas Natural polemizan por las centrales térmicas en Málaga

El nuevo PGOU prevé la construcción de dos instalaciones

La construcción de dos centrales térmicas de ciclo combinado en Málaga ha puesto en pie de guerra a los grupos ecologistas, que han iniciado movilizaciones para impedir estos equipamientos energéticos, que consideran "altamente contaminantes". Gas Natural, promotora de uno de los proyectos, asegura que generará energía para toda el área metropolitana y que las emisiones contaminanbtes serán "muy inferior" a las centrales que producen electricidad mediante la quema de carbón o de fuel.

La Plataforma Térmicas No, recientemente constituida, considera "falso" que las centrales de ciclo combinado no interaccionen con el medio ambiente y que con ellas se reduzcan las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera. Francisco Leiva, presidente de este grupo, asegura que tanto la central de Campanillas como la que se está tramitando para la desembocadura del Guadalhorce, ambas de 400 megavatios de potencia, harán que se dupliquen las emisiones de CO2. Además, los ecologistas sostienen que "se lanzarán a la atmósfera otras partículas contaminantes como cadmio, cromo, benceno o naftalenos", lo que "afectará a niños, ancianos o embarazadas". Una de las quejas de los conservacionistas es que la apertura de estas instalaciones no supondrá el cierre de otras más contaminantes.

Gas Natural se defiende de estas acusaciones. "Las emisiones de la instalación están muy por debajo de los diferentes valores de referencia para la protección de la salud humana establecidos en la normativa vigente", señala una portavoz de la empresa, que asegura que "la contaminación de las centrales de generación eléctrica depende del tipo de tecnología y del combustible que se use". El ciclo combinado consiste en que se quema gas natural en una turbina y el vapor de escape no sale a la atmósfera, sino que se reaprovecha en una caldera que genera electricidad. "Es una tecnología muy eficiente que produce rendimientos muy elevados. Se necesita un tercio de la energía que en las centrales térmicas tradicionales", asegura la compañía.

El proyecto de la central de Campanillas arrancó en 1998, cuando Gas Natural entró en el negocio eléctrico. La compañía asegura que la instalación mejorará el servicio de suministro eléctrico en el área metropolitana de Málaga y paliará el déficit energético de esta zona de gran crecimiento demográfico. Los ecologistas refutan esta versión y aseguran que "si se producen apagones es porque la red de distribución se ha quedado pequeña y obsoleta". Leiva considera que "si Málaga quiere alcanzar la autosuficiencia energética debe apostar por las energías limpias como la eólica y por el ahorro en el consumo".

Gas Natural ha conseguido para su central la declaración de utilidad pública y ha superado las evaluaciones de impacto ambiental tanto del Gobierno central como de la Junta. No obstante, los ecologistas aseguran que la tramitación administrativa no ha concluido ya que "el Estado tiene que resolver los 1.300 recursos" que han interpuesto. Las protestas de los conservacionistas se extienden al campo urbanístico. La empresa ya ha iniciado los movimientos de tierra en los terrenos en los que irá ubicada la térmica. Los Verdes de Andalucía denunciaron que estas obras no se podían llevar a cabo porque la parcela sigue clasificada en el Plan General de Ordenación Urbana vigente como suelo de uso agrícola. El concejal de Urbanismo, Juan Ramón Casero, asegura que las declaraciones de Los Verdes "carecen de fundamento" y que la licencia permite hacer los movimientos de tierra.

Consumo de agua

Los ecologistas advierten también de que "se romperá la imagen del Parque Tecnológico como foco de empresas limpias y respetuosas con el medio ambiente" y se creará una "pésima imagen para el turismo de la Costa del Sol".

Los ecologistas acusan a las centrales térmicas de gastar mucha agua para su funcionamiento, precisamente en una zona en la que no sobra el líquido. Gas Natural replica que "en ningún momento se capta agua de la red" y que la refrigeración de la central se realiza con agua tratada de la cercana depuradora del Guadalhorce. "Se construirá un sistema de tratamiento terciario en la depuradora, que aportará el agua necesaria para el ciclo combinado, y pondrá una cantidad adicional de agua depurada a disposición del Ayuntamiento. Esto permitirá reaprovechar el agua en vez de tirarla al mar", asegura Gas Natural.

Gas Natural compensará al Ayuntamiento

La construcción de la central de ciclo combinado no le saldrá gratis a Gas Natural. La empresa gasística catalana deberá compensar al Ayuntamiento de Málaga por la modificación urbanística que convertirá el suelo agrícola de Campanillas en suelo industrial con 1,75 millones de euros, una instalación de depuración terciaria en la planta del Guadalhorce, la mejora de 11.200 metros de carreteras y el patrocinio durante cuatro años de actuaciones municipales.

El pasado mes de agosto, Gas Natural encargó a la empresa francesa Alstom la construcción de la central de ciclo combinado de Campanillas por 300 millones de euros. Las primeras obras de movimiento de tierra comenzaron a mediados de septiembre. La planta se ubicará al norte del Parque Tecnológico de Andalucía y se compondrá de una turbina de gas GT26, una turbina de vapor, una caldera de recuperación y un turbo-alternador Topgas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 15 de octubre de 2006.