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Granada estrena una ordenanza contra el 'botellón' con 39 multas

Una gasolinera denuncia al Ayuntamiento de Sevilla por no impedir una concentración

Los universitarios de Sevilla y Granada celebraron el jueves el inicio del curso con grandes botellones. En Granada se congregaron unos 10.000 jóvenes, a los que la Policía Local aplicó la nueva ordenanza de limpieza, que permite multar a los que orinen en la calle o tiren botellas al suelo. Se impusieron 39 sanciones y dos jóvenes fueron detenidos. En Sevilla se reunieron unos 9.000 jóvenes junto a una gasolinera, que ha denunciado al Ayuntamiento por no disolver la concentración.

Granada y Sevilla son dos ciudades con tradición en la convocatoria de botellones. De hecho, la rivalidad entre de estas dos ciudades dio lugar, el pasado marzo, a una competición que se extendió por toda España a través de Internet y mensajes a móvil para ver dónde se reunían más personas. Esta semana, la primera del curso universitario, ambas capitales han celebrado dos grandes botellones, el último el pasado jueves. Ayer por la noche, pequeños grupos de jóvenes volvieron a repartirse por Granada por el botellón, aunque no hubo una convocatoria similar a la del jueves. La Policía Local controló varias de las plazas a las que acuden los estudiantes para evitar nuevas concentraciones.

En Sevilla, casi 9.000 estudiantes se citaron el jueves en la Avenida de la Raza y tomaron una gasolinera en la que compraron hielo y bebidas. Los trabajadores de la estación de servicio interrumpieron el suministro de combustible desde las 17.30 hasta las 19.00 porque muchos de los jóvenes fumaban y hablaban por el móvil junto a los surtidores y porque el tráfico en la zona fue cortado por la Policía Local. La estación de servicio ha denunciado al Ayuntamiento de Sevilla por no disolver la concentración.

Fuentes municipales explicaron que la prioridad de la Policía Local y del Cuerpo Nacional de Policía fue acordonar la zona para evitar que la convocatoria se extendiera por otras calles. El Ayuntamiento hispalense, gobernado por el PSOE, impuso una decena de multas por orinar en la calle, 58 denuncias de tráfico, inició dos atestados por desobediencia a agentes de la policía y denunció al conductor de una furgoneta que vendía hielo.

El Parlamento andaluz está tramitando una ley antibotellón, que permitirá a los ayuntamientos prohibir el consumo de bebidas en la calle. Los alcaldes podrán señalar emplazamientos (se entiende que donde las molestias sean mínimas) en los que sí se podrán celebrar concentraciones.

Pero mientras llega la norma autonómica, el instrumento más eficaz que tienen los ayuntamientos para luchar contra el botellón es la disuasión. Los jóvenes granadinos que decidieron el jueves celebrar el inicio del curso bebiendo en la calle, alrededor de 10.000 según el gobierno local (PP), se enzarzaron en una especie de juego del ratón y el gato por el centro histórico con los agentes policiales. Según llegaban a una plaza cargados con sus botellas, aparecían coches de policía haciendo sonar las sirenas y se plantaban en medio de la concentración.

El efecto disuasorio caló rápido en algunos, que, cuando veían a los agentes, recogían sus botellones y peregrinaban a otra plaza cercana en la que beber hasta que les volvieran a echar. Para los que no se daban por aludidos, la policía tenía otra estrategia: multas de entre 100 y 3.000 euros en aplicación de la nueva ordenanza de limpieza, que entró en vigor en septiembre y que permite sancionar a los que orinen en la calle o dejen botellas en la vía pública.

El jueves, los agentes tramitaron 38 denuncias por vulnerar la ordenanza y una multa de 3.000 euros al encargado de una tienda que vendió alcohol a menores. La noche se saldó también con dos detenidos por arrojar objetos a la Policía cuando ésta intentaba dispersar el botellón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de octubre de 2006