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El Papa expresa su "respeto" por el islam tras reunirse con embajadores musulmanes

Benedicto XVI expresó ayer su "profundo respeto" por los creyentes musulmanes y su deseo de que prosigan las relaciones inspiradas en la confianza entre musulmanes y cristianos basadas en "la reciprocidad en todos los campos", sobre todo en lo relativo a la libertad religiosa. El Papa mantuvo una audiencia con representantes diplomáticos de una veintena de países con mayoría de población islámica, tras la polémica suscitada por unas palabras de su discurso en la Universidad Ratisbona, en Alemania, consideradas ofensivas por sectores musulmanes.

El Papa dijo que el encuentro sirvió para "consolidar los vínculos de amistad y solidaridad entre la Santa Sede y las comunidades musulmanas de todo el mundo". "El diálogo interreligioso e intercultural entre cristianos y musulmanes no puede reducirse a una elección de un momento. Se trata efectivamente de una necesidad vital de la que depende en gran parte nuestro futuro", afirmó.

El Papa señaló que "el respeto y el diálogo requieren de la reciprocidad en todos los campos, sobre todo en lo relativo a las libertades fundamentales y más particularmente a la libertad religiosa. Ello favorece la paz y el acuerdo entre los pueblos".

"Un diálogo auténtico"

Desde el inicio de su pontificado recordó que ha deseado "que sigan consolidándose puentes de amistad con los fieles de todas las religiones, con un aprecio particular por el aumento del diálogo entre musulmanes y cristianos". En un mundo, "marcado por el relativismo y que con mucha frecuencia excluye de la universalidad de la razón a la trascendencia, necesitamos absolutamente un diálogo auténtico entre religiones y culturas" que ayude a superar juntos "todas las tensiones en un espíritu de provechoso acuerdo", aseguró.

Así, el Papa deseó que las relaciones, "inspiradas en la confianza, que se han instaurado desde hace años entre cristianos y musulmanes, no sólo prosigan sino que se desarrollen en un espíritu de diálogo sincero y respetuoso". Dicho diálogo tiene que basarse en "un conocimiento recíproco cada vez más auténtico que, con alegría reconoce los valores religiosos comunes, y, con lealtad, toma nota de las diferencias".

Benedicto XVI se mostró "profundamente convencido de que, en la situación en la que está el mundo actual, "es imperativo" para cristianos y musulmanes "esforzarse para afrontar juntos los numerosos desafíos a los que se enfrenta la humanidad", en especial la defensa y promoción de la dignidad del ser humano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de septiembre de 2006