Columna
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

El 'domund' de la bici

Cuando yo era niño, una vez al año, el día del Domund, los curas y los maestros nos sacaban a la calle a postular para las misiones. A casi todos nos repartían unas huchas de plástico amarillo y a unos pocos afortunados les daban otras de barro policromado en tres modelos de fantasía: un chino con trenza, un negrito de pelo rizado y un indio con plumas. El pasado jueves, Valencia, como otras ciudades del continente, celebró el llamado día sin coche, una especie de domund del transporte sostenible, en el que sin demasiada convicción, el Ayuntamiento cierra algunas calles al tráfico de automóviles y reparte folletos y billetes de autobús.

La jornada no es muy del gusto del gobierno municipal que preside Rita Barberá, que en esto ha hecho algunas concesiones a la oposición y a diversos colectivos de ciclistas. Son cosas que quedan bien en esa política de escaparate que tan magistralmente domina la alcaldesa y que, sin ningún sonrojo, le permite anunciar en una revista oficial a Valencia como una ciudad de bicicletas ("Valencia sobre ruedas",VLC Ocio y negocio nº29, octubre de 2005).

La jornada sin coches, el domund de la bici, forma parte de la Semana Europea de la Movilidad. Una semana en la que el portavoz del grupo municipal socialista, Rafael Rubio y la concejala del PSPV-PSOE Carmina del Río denunciaron los altos niveles de contaminación atmosférica de Valencia. Durante el primer semestre del año la ciudad ha rebasado reiteradamente los niveles de alerta fijados por la directiva de la Unión Europea sin que, como es preceptivo, el Ayuntamiento haya informado a la población, especialmente a los grupos más vulnerables. Los socialistas denunciaron también que el Gobierno municipal no ha presentado aún el plan de mejora de la calidad del aire que exigieron en 2005 para acabar con el descontrol.

Estas denuncias y la presencia de concejales como Juan Soto (PSPV-PSOE) o Antonio Montalbán (Esquerra Unida) en los actos reivindicativos de los ciclistas urbanos, permiten atisbar que en los partidos de izquierda hay otra sensibilidad ante el problema. Sin embargo, se echa en falta que, como alternativa de Gobierno que son, presenten un plan integral sobre movilidad que contemple mejoras en el transporte público, peatonalización de calles y medidas para facilitar el uso de la bicicleta.

El pasado miércoles, el fiscal general de California, Bill Lockyer, anunciaba la presentación, ante un tribunal federal, de una demanda civil contra seis fabricantes de automóviles por su responsabilidad en el cambio climático. Los fabricantes demandados son Chrysler, General Motors, Ford, Toyota, Honda y Nissan. El fiscal general sostiene en su demanda algo que hoy ya saben hasta los niños de primaria: "las emisiones de vehículos son la fuente de crecimiento más rápido de las emisiones de dióxido de carbono que contribuyen al calentamiento global". California tiene 35 millones de habitantes y 33 millones de automóviles. En Estados Unidos, para una población de 280 millones, hay 200 millones de coches. Si el resto del mundo tuviera la misma ratio habría 4.500 millones de vehículos, ocho veces más que los 580 millones de vehículos que hoy circulan por el planeta, algo inviable. España con 19 millones de vehículos supera a la suma de automóviles de India y China.

¿Es sostenible nuestro modelo? James Woosley, director de la CIA con Bill Clinton, reconocía en una entrevista (EL PAIS 10 de septiembre) que la seguridad de Estados Unidos depende de la política energética. El ex jefe del espionaje norteamericano aseguraba que para que aumente la seguridad global, EEUU debería sustituir el uso de la gasolina en el transporte por otras fuentes energéticas.

Más claro, agua. De la que cada día carecemos en mayor medida como consecuencia del calentamiento del planeta. Un calentamiento que incide directamente en el avance de la desertización, tema sobre el que este fin de semana se ha celebrado un coloquio en Montpellier en el marco del Año de la Desertificación, auspiciado por Naciones Unidas. Los expertos reunidos en la capital del Languedoc han constatado que el avance del desierto es la causa olvidada de las migraciones africanas. Algo que viene a cerrar el círculo: expolio económico, despilfarro energético, calentamiento global, desertización, emigración. Y por eso los indios, chinitos y negritos de las huchas policromadas, ahora los tenemos aquí de carne y hueso. ¡A las bicicletas!, o, como dicen las feministas, "todos los días es 8 de marzo".

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS