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El Ego de Cibeles aporta transgresión y novedad en las formas

La segunda edición del salón emergente para jóvenes diseñadores de la Pasarela Cibeles con las propuestas para primavera-verano de 2007 mostró ayer en cinco desfiles dobles (10 creadores total) un puñado de nombres prometedores y que ponen en claro la necesidad de este foro alternativo, que se realiza en la esplendida sala de exposiciones abovedada de la Comunidad de Madrid. La iniciativa Ego está más que justificada y debe crecer, y esta vez ha funcionado mejor. Hoy, domingo, habrá la jornada de showroom, gratuito y abierto al público, donde se verán los muestrarios de 60 firmas jóvenes y entre ellas las 10 que han desfilado.

De entre los que han pisado pasarela, vale citar algunos detalles como el acierto de Beachcouture mezclando tejidos de tracción con tecnológicos en blanco y negro y su uso con humor de la raya presidiario en blanco y negro. Natalia Culebras desconcertó con una colección de hombre invernal inspirada en Narciso, y sus trajes de mujer fueron mejores que los masculinos, notándose que en general todavía en su trabajo la influencia de David Delfín está demasiado presente y literal en elementos como la serigrafía del corazón o un abusivo juego de inversiones.

Una sorpresa

Toda una sorpresa positiva fue la colección de Ekaitz Arruti en blanco, grises y azules intermedios, con sus vestidos-blusa (o blusa-vestido, pues el largo escaso de la prenda nubla el concepto); sus vestidos negros feron muy elaborados, desde la silueta globo a la manipulación del esmoquin y ciertamente inolvidable su falda acampanada puntada de azabache.

Popipoti enseñó su prenda emblema de esclavina y Eduard Ballester hizo una oda al calzoncillo clásico con matices canalla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de septiembre de 2006