Una línea de alta tensión, instalada a dos metros de 30 edificios de Argüelles

Los afectados creen que los cables se han puesto para dar energía a los túneles de la M-30

La falta de suministro eléctrico para iluminar los nuevos subterráneos de la M-30, los extractores de aire y todo el sistema de control de los túneles ha obligado a extender unos cables de alta tensión en Argüelles, soterrados a dos metros de una treintena de portales de la calle del Rey Francisco, según denunciaron ayer los vecinos. PSOE e IU reclaman al Ayuntamiento un estudio para determinar la afección de los cables sobre el vecindario. La compañía Unión Fenosa afirma que se trata de unos trabajos de mejora de la red eléctrica y que cumplen todos los permisos.

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Rosa Peraita lleva más de un mes asustada. Una mañana de mediados de agosto su calle apareció repleta "de maquinaria pesada". Abrieron la vía y dejaron la cicatriz de una larga zanja. Peraita vive en la calle del Rey Francisco, junto a Pintor Rosales (Argüelles). La zanja, de 1,7 metros, se llenó de gruesos tubos de cables eléctricos. La mujer preguntó a los operarios por el motivo de las obras, y ellos le explicaron que se trataba de unos trabajos para mejorar el tendido eléctrico. "Vamos a transportar la electricidad para los túneles de la M-30", asegura Peraita que le contestaron los trabajadores de Unión Fenosa.

Y parece que es así. Un portavoz de la empresa reconoce que han abierto la vía pública para acometer una mejora de la red. "Se está soterrando el cable para hacer frente al aumento del consumo y mejorar la capacidad de la red". Unión Fenosa asegura que las actuaciones han contado con todos los permisos y se han ajustado a la normativa. El Ayuntamiento no lo niega, aunque no aclara si el aumento de la demanda de luz es producto de la construcción de los túneles.

45.000 voltios en casa

Pero Peraita y sus vecinos no están tranquilos. El cable de alta tensión de 45.000 voltios pasa a menos de dos metros de su casa. Además, han aparecido grietas en las viviendas más próximas a las obras.

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Gregorio Planchuelo, otro vecino de la zona, ha interpuesto un recurso en el Ayuntamiento contra la licencia concedida para abrir las zanjas. Planchuelo y Peraita aseguran que existen muchos estudios que vinculan directamente una larga exposición a los campos electromagnéticos, de baja frecuencia, de las líneas de alta tensión con graves enfermedades como el cáncer y la leucemia. "El último estudio, elaborado por 12 laboratorios y patrocinado por la UE, lo deja bien claro".

La línea eléctrica arranca desde una canalización actual en la calle de la Princesa, junto a la plaza de los Cubos, continúa por la calle del Rey Francisco, sigue por Pintor Rosales y llega hasta una explanada en las traseras del templo de Debod. Los afectados se preguntan por qué los cables no siguen otro recorrido. "El proyecto sigue el camino más largo y por donde más gente se ve afectada", protesta Planchuelo.

La propuesta de los vecinos es que la línea discurra por la plaza de España. Concha Denche, concejal de IU, explicó que la compañía pretende levantar una subestación eléctrica en una parcela de 1.500 metros cuadrados en las traseras del templo de Debod; un portavoz de Unión Fenosa admite que ese proyecto está en estudio. "Dependerá de la necesidad de suministro. Pero no hay nada concreto todavía", afirma.

Los grupos municipales de la oposición en el Ayuntamiento (PSOE e IU) preguntaron ayer en las comisiones de Urbanismo y Medio Ambiente sobre los permisos de este proyecto. El gobierno municipal se limitó a contestar que ha concedido la correspondiente licencia para abrir las zanjas. Además, la oposición reclamó un estudio de impacto ambiental porque considera que esta línea podría causar efectos sobre la salud de los vecinos. El Consistorio respondió que el citado estudio no es necesario porque las líneas están soterradas. El edil socialista Pedro Santín acusó al equipo de gobierno de desconocer la normativa. "Es un desastre. No sabe que esta instalación requiere un estudio de impacto ambiental", protestó.

Denche aseguró ayer: "A los vecinos les importa que no pongan esa cantidad de voltios cerca de sus casas, y que se les informe". La concejal de IU explicó que en las zanjas hay dos tubos con cables de 45.000 voltios, y otros 15 de 15.000 voltios. "Lo peor es que han suprimido el periodo de alegaciones. Han evitado el plazo de participación ciudadana", se quejó la concejal.

Sobre la firma

Jesús Sérvulo González

Redactor jefe de Economía y Negocios en EL PAÍS. Estudió Económicas y trabajó cinco años como auditor. Ha cubierto la crisis financiera, contado las consecuencias del pinchazo de la burbuja inmobiliaria, el rescate a España y las reformas de las políticas públicas de la última década. Ha cursado el programa de desarrollo directivo (PDD) del IESE.

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