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Un político sereno y dialogante

Algunos dicen que haber nacido en Olivenza (Badajoz), villa extremeña y portuguesa tras numerosas guerras y tratados, le ha conferido ese halo dialogante. Otros, en cambio, creen que el hecho de nacer en una villa que ha cambiado de manos tantas veces le llevó a saltar también de partido de la noche a la mañana. El caso es que Guillermo Fernández Vara llega a la primera línea del escenario político con la confianza ciega que Juan Carlos Rodríguez Ibarra siempre ha tenido en él y también con la expectación de sus adversarios populares, cuya primera reacción ha sido recordar que de joven militó en Alianza Popular.

Guillermo Fernández Vara se ha mostrado en estos años fiel a los suyos y firme a sus planteamientos, según sus compañeros de partido. Es un hombre de pocas palabras, pero de muchos gestos próximos; introvertido en el escenario, pero familiar entre bambalinas; sereno, quizás por su profesión de forense.

Hace 48 años nació en la ciudad fronteriza de Olivenza. Estudió interno en los Jesuitas de Villafranca de los Barros. De allí, su compañero y amigo Miguel Bolz guarda recuerdos claros: "Se le veía muy religioso, pero un religioso particular; era más de justicia social que de beatería". De joven, destacó en el deporte y en los estudios, y fue varios años elegido delegado de curso por sus compañeros.

Mientras la oposición recordaba ayer que Fernández Vara había militado en Alianza Popular, Miguel Bolz aseguraba que "entró en AP como un favor que le pidió Antonio Hernández Mancha, que era amigo de la familia".

Por amistad, también, aceptó la propuesta que Juan Carlos Rodríguez Ibarra le hizo en 1995. Vecino de casa de descanso en Olivenza, Ibarra le propuso ocupar la Dirección General de Salud Pública y Consumo de la Consejería de Sanidad. Años después, ya afiliado al PSOE, Guillermo Fernández Vara recordaba agradecido que "Juan Carlos nunca me pidió que me afiliara", y que "no me hice militante hasta la derrota del PSOE en las generales de 1996". Ese año, Ibarra le nombró consejero de Bienestar Social, y en 1999, consejero de Sanidad y Consumo.

El nuevo candidato a presidente extremeño está orgulloso de que el informe de las Asociaciones de Defensa de la Sanidad Pública de 2006 dé a Extremadura una nota de 14 sobre 17, máxime cuando a Madrid le da un 4. Y recuerda su objetivo de "habitación por enfermo", su convicción de que "lo importante no es el número de pacientes en espera, sino el tiempo que esos pacientes esperan" y su "apuesta firme" por que la telemedicina llegue a todas las capitales de comarca.

Un conocido ganadero de reses bravas comentaba en una ocasión durante la Feria Ganadera de Zafra: "A Ibarra le voto porque es un buen tío y porque tiene a Fernández Vara de consejero. Luego..., para otras cosas, voto otras cosas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de septiembre de 2006