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Bush advierte a Irán de que habrá "consecuencias" si no frena su plan nuclear

"Occidente no está en guerra contra el islam", afirma el presidente de EE UU ante la ONU

George W. Bush lanzó ayer un mensaje conciliador desde la tribuna de la Asamblea General de Naciones Unidas y se dirigió a los musulmanes para decirles que es falso que Occidente "esté en guerra contra el islam". Pero el presidente advirtió al régimen iraní de las "consecuencias" que habrá si no suspende su programa de enriquecimiento de uranio y acude a la mesa de negociaciones. El presidente francés, Jacques Chirac, contrario a las sanciones, negó divergencias entre París y Washington sobre la manera de abordar la situación con Teherán.

Bush, que arrancó recordando los atentados del 11-S -aunque de la simpatía internacional, después de la guerra de Irak, no queda casi nada-, dijo que "la defensa de la civilización frente al terrorismo y los extremismos" sigue siendo tan necesaria como en 2001. El presidente se dirigió a los musulmanes: "Mi país desea la paz. (...) Los extremistas reclaman en su propaganda que Occidente libra una guerra contra el islam. Esta propaganda es falsa y su objetivo es confundiros y justificar sus actos de terror. Respetamos al islam".

A pesar de las caóticas y sangrientas jornadas en Bagdad, del empeoramiento de la situación en Afganistán, del conflicto de Líbano y del enésimo callejón sin salida entre israelíes y palestinos, el presidente norteamericano desplegó de nuevo su visión optimista de Oriente Próximo. "Algunos dicen que los cambios democráticos que estamos viendo son desestabilizadores, pero el argumento descansa en una falsedad: que la región era estable. En realidad, lo que se creía estable era un espejismo; durante décadas, millones de hombres y mujeres han estado atrapados en la opresión y la desesperanza, y eso dejó a una generación desilusionada y creó el caldo de cultivo del extremismo". Hay que apoyar otras alternativas, apoyar "a moderados y reformistas en Oriente Próximo".

Hace cinco años, señaló, en Afganistán mandaban los talibanes; "ahora hay elecciones libres y el presidente Hamid Karzai está hoy entre nosotros". Hace cinco años, Irak estaba representado en la ONU por una dictadura sanguinaria; "ahora hay un Gobierno democrático". Estos cambios "han dado voz a 50 millones de personas en esta Cámara por primera vez en décadas".

Bush tuvo también palabras de estímulo para libaneses y palestinos y habló de avances democráticos en Argelia, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Arabia Saudí, Jordania, Bahrein, Yemen y Egipto.

Pero con Irán cambió la música: "Debe abandonar sus ambiciones nucleares". Poco antes de su discurso, y tras haberse entrevistado con el presidente francés Jacques Chirac, Bush dijo que si Irán sigue en posición de bloqueo debe atenerse a las consecuencias: "Una de ellas sería algún tipo de sanciones". El lunes, Chirac dijo: "Nunca estoy a favor de sanciones"; ayer señaló que "no puede haber conversaciones sin que se detenga el enriquecimiento nuclear de los iraníes". Bush aseguró que Estados Unidos y Francia tienen el mismo objetivo: "Queremos resolver este problema diplomáticamente", para añadir: "Es el momento de que los iraníes se sienten a la mesa". Y Chirac, corroboró: "No hay ninguna divergencia entre EE UU y Francia".

Washington ha dicho que estará presente en las negociaciones cuando el régimen iraní suspenda las actividades de enriquecimiento de uranio, porque cree que detrás del programa nuclear de Irán hay planes militares. Teherán ha rechazado hasta ahora todas las presiones para suspender el procesamiento.

En cuanto al genocidio en Sudán, en donde en los últimos años han muerto 200.000 personas y hay dos millones de desplazados, Bush reclamó la intervención de la ONU si el Gobierno sudanés sigue impidiendo el despliegue de la misión de paz aprobada hace un mes por el Consejo de Seguridad.

Discurso de Ahmadineyad

De madrugada, el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, dijo ante la Asamblea que el terrorismo era mero un pretexto político para lograr otros fines. "Algunos intentan expandir su dominio y el control de los recursos. (...) Unos ocupan el territorio de otros, interfieren en sus asuntos, controlan su petróleo. (...) Este comportamiento no es propio de los seres humanos". Y sobre la crisis nuclear añadió: "Los Gobiernos que objetan el derecho a la energía nuclear son los que la usan con fines no pacíficos. (...) La utilización del Consejo de Seguridad como un instrumento para la amenaza es preocupante. (...) ¡Qué puede justificar esta explotación del consejo!, que mina la credibilidad para preservar la seguridad", informa Sandro Pozzi desde Nueva York.

En opinión del ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, "el gran reto de este año es dar una señal de que la crisis en Oriente Próximo tiene una solución diplomática". Moratinos, que intervendrá en la asamblea el jueves, dijo que "la contribución de España será modesta, pero importante; se trata de salir de la crisis, del estancamiento y de la violencia, y ver que la diplomacia es la única vía que puede dar respuestas a esta situación".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de septiembre de 2006