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Reportaje:

La pieza que le falta al inspector Stensrud

El policía que recuperó El grito, de Munch, habla de las investigaciones sobre el robo y de las hipótesis sobre su autoría

Hay hombres que la vida obliga a vivir durante años con una idea fija en la cabeza. Esa suerte le tocó a Iver Stensrud el día 22 de agosto de 2004. Stensrud es el jefe del departamento anti-crimen organizado de la policía de Oslo. Ese día, dos hombres encapuchados y armados irrumpieron en el Museo Edvard Munch de la capital noruega, y se llevaron dos obras maestras del gran pintor: El grito y Madonna. "Usted entiende. Se trata de algo tan bello... algo que pertenece al pueblo noruego entero", dice el policía. A él le tocó la tarea de recuperar aquella belleza.

Desde hace dos semanas El grito y Madonna han vuelto a casa. Las autoridades noruegas los recuperaron y pronto serán expuestos al público. Stensrud cumplió. Pero sigue despertándose con una idea fija. "Falta por aclarar quiénes son todos los responsables del robo", comenta en una conversación telefónica desde su despacho en Oslo. Quiénes y por qué. Preguntas que acompañan la gran alegría colectiva por la recuperación.

"Tres personas ya han sido condenadas en este caso, por planificar o apoyar el crimen, pero falta determinar quiénes son los dos hombres que entraron en el museo. Tenemos una idea, pero todavía no tenemos una base probatoria suficiente", dice. Y suena: lo sé, pero me falta una pieza. Llenar un hueco en el puzle reconstruido poco a poco desde que Stensrud y sus hombres -"entre 15 y 50 efectivos según las exigencias de la investigación... y sin ayuda del FBI, al contrario de lo que se ha dicho"- encontraron el coche con el que huyeron los ladrones, "poco después del robo, pero sin muchos indicios dentro...". Hasta hoy.

Hay elementos que están a la luz del sol. "Quiénes han cometido el crimen no son profesionales del robo de arte", observa Stensrud. Unos profesionales no habrían dañado las obras como ha pasado.

"Es un dato importante", observa también desde Oslo Hans Richard Elgheim, especialista en Munch de la prestigiosa galería de subastas noruega Grev Wedels Plass. "Una obra como El grito, universalmente conocida, es prácticamente imposible de vender. Podía tratarse de un robo por encargo de algún coleccionista loco decidido a guardar por sí solo el cuadro. Pero ningún coleccionista hubiera aceptado cuadros en ese estado. La falta de cuidado en el manejo de las obras demuestra que no era ésa la motivación del robo", argumenta Elgheim. "Por ello, creo que ahora más que nunca la pista que lleva a la banda del asalto a NOKAS es la más lógica".

NOKAS es Norsk Kontantservice, una empresa financiera cuyo depósito de divisas en la ciudad de Stavanger fue asaltada por una banda en el abril de 2004. Un policía fue asesinado en el ataque.

Un total de 10 días antes de la recuperación de los cuadros de Munch, la prensa noruega se hizo eco de una presunta oferta del encarcelado cabecilla de la banda del asalto a NOKAS. El hombre ofrecía a la policía ayuda para encontrar los cuadros. Cuatro días después de la recuperación, el 4 de septiembre, empezó el segundo grado del procedimiento penal para los imputados del caso NOKAS.

La hipótesis de que la banda del asalto a NOKAS fuese también autora del robo de El grito estuvo en el aire durante meses. Con el robo, la banda habría logrado alejar atención y recursos policiales de su caso. Y habría podido utilizar los cuadros como herramienta de negociación con las autoridades. ¿Por qué la policía no cuenta cómo y dónde encontró los cuadros? ¿Por qué no hay ninguna nueva detención?

"Yo creo que han recibido un consejo...", dijo a la prensa noruega Leif Lier, el policía -ahora investigador privado- que siguió el caso del robo de otra versión de El grito en 2004. Stensrud, obviamente, no comenta.

-¿Pero cree usted que fue la banda del NOKAS?

-Es posible... Pero hay que probarlo -contesta el jefe de las investigaciones.

Por ahí va, quizá, la idea fija que tiene en la cabeza Iver Stensrud desde hace dos años."Quienes cometieron el robo no son profesionales", dice Stensrud

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de septiembre de 2006