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Reportaje:

Clases de Corán en Europa

Nace en una universidad belga la primera escuela para imanes que incorpora el contexto europeo a la enseñanza del islam

La vida de un musulmán de Marsella, de Bruselas o de Teruel se parece bastante poco a la de sus hermanos de fe en Alepo, Alejandría o Riad. Ser musulmán en Europa implica someterse a leyes nacidas del laicismo y vivir en roce constante con el modo de vida occidental. Para muchos musulmanes, las enseñanzas religiosas de los imanes formados en el mundo árabe no dan respuestas a las preguntas que nacen en Europa y por eso en Bélgica, un país en el que chilabas, barbas largas y velos en la cabeza son atuendos más que corrientes, la universidad pública y la comunidad musulmana han decidido poner en pie la primera escuela europea para líderes religiosos islámicos de este tipo.

Hace tiempo que los políticos europeos hablan de la necesidad de controlar los discursos radicalizados de imanes como algunos de Reino Unido, que llaman desde sus púlpitos a librar la guerra santa. Y hace tiempo que se barajan ideas como la de crear escuelas europeas de imanes y homologar esas enseñanzas en toda Europa. Tras los atentados frustrados de Londres el pasado agosto, ésta fue una de las ideas que el comisario europeo de Interior, Franco Frattini, volvió a poner sobre la mesa en torno a la que se reunieron los Veinticinco para hablar de políticas antiterroristas.

En Europa hay una gran laguna. Los musulmanes no tienen lugares para formarse

La iniciativa que acaba de nacer en la Universidad Católica de Lovaina (UCL) es un primer paso en esa dirección, porque "la enseñanza de la doctrina y de la moral siempre está influenciada por el contexto, y aquí estamos en un contexto europeo, secularizado y plural. El islam europeo está en construcción", sostiene Felice Dassetto, director del Centro de Estudios del islam en el mundo contemporáneo de la UCL, y promotor de la iniciativa.

"En Europa, hay una gran laguna. Los musulmanes no encuentran lugares para formarse y viajan a Arabia Saudí o a El Cairo a estudiar. Cuando vuelven, su islam no está necesariamente adaptado al contexto europeo y eso es peligroso", explica el coordinador de este proyecto piloto, que dará comienzo a partir de febrero. Los cursos, abiertos a cualquier licenciado universitario, están destinados sobre todo a imanes, consejeros religiosos de hospitales, cárceles y ejército, teólogos y maestros de religión. Meses antes del inicio del curso hay ya más solicitudes que plazas disponibles.

En Europa hay infinidad de escuelas privadas de teología islámica, e incluso alguna iniciativa pública en Holanda y Alemania, pero el curso de la universidad de Lovania es el primero que se ha gestado junto con la comunidad musulmana. El Ejecutivo de musulmanes de Bélgica, el consejo de teólogos, la liga de imanes y los inspectores de religión islámica participan en el proyecto. "De nada sirve que los Estados europeos dediquen dinero a la formación de imanes si no son escuelas aceptadas por nuestra comunidad", advierte Farid El Asri, durante ocho años profesor de religión musulmana en escuelas públicas belgas y todo un referente entre los intelectuales musulmanes.

El Asri piensa que hay toda una nueva generación de musulmanes europeos que buscan respuestas claras. "Vivimos en Europa, pero queremos ser fieles a nuestra religión. Queremos saber cómo buscar un equilibrio entre nuestra ciudadanía y nuestra religión, cómo vivir en Europa. ¿Tenemos que vivir como en Arabia Saudí? No. Hay que interpretar el Corán según el contexto contemporáneo. Somos reformistas del islam".

En Europa, esa reforma pasa según El Asri por abordar sin tabúes todos los dilemas a los que se enfrentan los jóvenes europeos. "Sida, drogas, delincuencia, el papel de la mujer, las relaciones sexuales". Los imanes venidos de fuera no sólo tienden a imponer una interpretación más clásica del libro sagrado, sino que además hay una importante brecha generacional. "Para empezar, muchos de los jóvenes musulmanes de aquí, no entienden el árabe y muchos imanes extranjeros no hablan francés ni flamenco", explica, café en mano, este joven que actualmente coordina un taller que aborda el tema. "¿Qué diría Alá si viviera en el siglo XXI?". Las clases en Lovaina se impartirán en francés -"ni árabe, ni turco", indica Dassetto-. El idioma del país de acogida supone además un nexo de unión indispensable entre los 500.000 musulmanes que viven en Bélgica y que proceden de 32 países distintos.

El ejecutivo de musulmanes de Bélgica, interlocutor oficial de esta comunidad religiosa con el Gobierno belga arroja sin embargo algunas sombras sobre la iniciativa en ciernes. Los encargados del anuncio solemne del inicio del Ramadán quieren que su cuota de poder quede bien representada en el cuadro de docentes, y de lo contrario, amenazan con no reconocer la titulación según explica Coskun Beyazgül, el presidente del Ejecutivo.

Pero luchas de poder aparte, Beyazgül nacido en Bélgica, pero de origen turco, se muestra entusiasmado con el curso que "va a ser un paso muy importante para la integración de los musulmanes. El radicalismo encuentra más candidatos en la formación no reglada", sostiene.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de septiembre de 2006