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Siria reitera que no permitirá 'cascos azules' en su frontera

El Gobierno sirio, a través de su agencia de noticias oficial Sana, reiteró este fin de semana que no permitirá a las fuerzas de paz de Naciones Unidas patrullar la frontera que le une con Líbano. Lo hizo en respuesta a las declaraciones del sábado del primer ministro italiano, Romano Prodi, en las que aseguraba que el presidente Bachar el Asad había aceptado, en principio, que los soldados de la Fuerza Interina de Naciones Unidas para Líbano (FINUL) vigilaran los pasos fronterizos para impedir que Hezbolá se abastezca de armas. Este tapón al rearme de la milicia chií es una de las mayores exigencias de Israel para acceder a retirar su Ejército del sur libanés.

Sorprendido con el pie cambiado, Prodi aseguró ayer en Helsinki, donde se celebra la cumbre euroasiática, que lo que Siria y la UE han acordado es apoyo técnico, sólo eso. "Sólo habrá personal técnico sin armas ni uniformes", declaró el primer ministro a la agencia Reuters. "El personal europeo formará a los soldados sirios para que se ocupen de vigilar la frontera. Lo que ha publicado la agencia siria no es más que la aclaración de lo que nosotros dijimos", añadió. Prodi subrayó que la cooperación técnica entre la UE y Siria suponía "un paso adelante y que facilitaría la misión de paz en la zona". Añadió que había hablado dos veces con Asad recientemente y que el presidente sirio estaba más que dispuesto a "colaborar" con la UE en cualquier tarea no militar.

Las operaciones en las zonas fronterizas de Líbano con Siria al sur del río Litani les tocarán fundamentalmente a las tropas españolas y, en menor proporción, a las italianas, según el reparto preliminar hecho por los mandos de las fuerzas internacionales. Es una zona muy conflictiva en los que además de la línea divisoria siria están los territorios ocupados por Israel de las granjas de Cheeba y los altos del Golán. Es un área montañosa donde las gigantescas antenas y puestos de control israelíes están prácticamente a tiro de piedra desde el lado libanés y donde es fácil sentirse permanentemente vigilado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de septiembre de 2006