Entrevista:"NAMKEE AHN | Economista

"No debemos permitir el ahorro en sanidad recortando derechos"

El economista Namkee Ahn (Corea del Sur, 1959), quien trabaja como investigador en la Fundación de Estudios de Economía Aplicada de Madrid, disertó ayer en San Sebastián, dentro de los Cursos de Verano de la UPV, sobre la incidencia de las transformaciones sociales en el gasto público de España en sanidad. Ese gasto ronda en la actualidad, según indicó, el 6% del Producto Interior Bruto (PIB).

Pregunta. ¿Qué cambios van a obligar a revisar al alza el gasto sanitario?

Respuesta. Fundamentalmente, el envejecimiento de la población. Hay muchas personas mayores y cada vez menos ciudadanos en edad de trabajar. No hay tantos contribuyentes, pero sí más beneficiarios.

P. ¿Van a aguantar las arcas públicas ese aumento del gasto?

"El copago debería atender a la economía de cada persona. Si no, perjudicaría a los pobres

R. Es un problema que tenemos que resolver, porque la salud es lo más importante para el bienestar de la sociedad. Hay que sacar dinero de donde sea. De Defensa, por ejemplo (ríe). Se pueden adoptar medidas para gastar adecuadamente, pero no debemos permitir que se ahorre en sanidad recortando los derechos de los ciudadanos. No es un sector donde se puedan reducir gastos limitando los servicios.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

P. ¿A qué medidas de ahorro se refiere?

R. Se puede ahorrar mejorando la eficiencia del sistema sanitario, porque ya sabemos que hay mucha ineficiencia en todos los sectores públicos. También se puede ahorrar promoviendo hábitos y estilos de vida más saludables, que combatan el tabaco o la obesidad. Así ahorraremos porque estaremos más sanos.

P. ¿Cómo ve el posible copago de ciertos servicios sanitarios?

R. El copago sería bueno si frenara algunos usos innecesarios, pero no si afectara a los derechos de los ciudadanos. Además, tendría que tener en cuenta la capacidad económica de cada individuo, porque, si no, perjudicaría mucho a los pobres. También se podría actuar vía un impuesto de sanidad, y que pagaran más los que más ganan y menos, los que menos ganan.

P. Los fármacos tienen un gran peso en el gasto sanitario. ¿El Gobierno está tomando las medidas adecuadas para reducir ese gasto?

R. No conozco lo suficiente el tema como para opinar, pero es cierto que hay un gasto farmacéutico muy fuerte que habrá que frenar.

P. No hay que obviar la presión de la industria.

R. Sí, hay mucha presión, mucho interés implicado.

P. ¿Qué responsabilidades tenemos los ciudadanos, cómo podemos contribuir a una mejor gestión de la sanidad?

R. Debemos comprar sólo los medicamentos que necesitamos y también tener las ideas claras sobre los medicamentos genéricos. Es precisa una mayor educación en este sentido. No hay diferencia entre los genéricos y los medicamentos de marca. Se trata de la misma sustancia, pero mucha gente sigue pensando que no.

P. No terminamos de fiarnos.

R. Es todo mental, una barrera psicológica que debemos superar.

P. En cualquier caso, ¿el aumento del gasto sanitario puede afectar a otros ámbitos del Estado del bienestar?

R. Siempre habrá una competencia entre unos sectores y otros, pero la sanidad tiene que ser la prioridad número uno. La salud es lo más importante para la felicidad y no admite negociaciones.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS