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Reportaje:

Dylan vuelve al Everest

Su nueva obra, 'Modern times', le sitúa por primera vez en 30 años a la cabeza de los discos más vendidos de Estados Unidos

Toda una sorpresa. Tras una semana en las tiendas, Bob Dylan se ha colocado en lo alto de la principal lista de ventas de Estados Unidos, el Top 200 Albums de la revista Billboard. Atención: se trata de una clasificación fiable, basada en los discos que han pasado por las cajas registradoras, que son contabilizados por el sistema SoundScan, que certifica unas ventas totales de 192.000 ejemplares para Modern times.

Habitualmente, este tipo de entradas directas al número uno del Billboard son protagonizadas por artistas calientes de rap, rock duro o country, no por cantautores de 65 años (la edad de la jubilación en Estados Unidos).

Para hacerse idea de la hazaña: la última vez que Dylan ocupó ese puesto fue hace más de treinta años, en febrero de 1976. Entonces, su arrebatado Desire se mantuvo durante varias semanas en cabeza de la clasificación, potenciado por las actuaciones de su famosa Rolling Thunder Revue -con Joan Baez, Joni Mitchell, Allen Ginsbergg y otros amigos- más el impacto mediático de Hurricane, su reivindicación de Rubin Hurricane Carter, boxeador encerrado por un atraco que dejó dos muertos. La canción, que fue editada en un single, tuvo tanto impacto y difusión que sirvió como locomotora para todo el álbum. Desde entonces, Dylan no había regresado al Everest.

Aunque Dylan no haya sido un gran vendedor de discos, su compañía de toda la vida, ahora denominada Sony BMG, lleva años empeñada en desarrollar su potencial comercial y ajustarlo a su carácter de figura icónica. Ya lo intentó con su anterior lanzamiento, Love and theft, cuya publicación tuvo la desdicha de coincidir con el 11 de septiembre de 2001. No era el mejor día para promociones: las Torres Gemelas de Nueva York se estaban derrumbando.

Hasta finales del siglo pasado, se creía que los discos de Bob Dylan se vendían solos y que rara vez traspasaban el núcleo duro de sus seguidores. Pero la infección pulmonar de 1997, que estuvo a punto de "reunirle con Elvis", cambió la percepción general: Dylan es algo más que un cantante peculiar y un compositor caprichoso que pasa mucho tiempo en la carretera; no cabe considerarle como parte inmutable del paisaje.

Ahora, su discográfica cuida cada uno de sus lanzamientos como gran acontecimiento cultural. Nada novedoso para los fans de Dylan, que tienen desarrollado un prodigioso servicio de espionaje sobre el objeto de sus obsesiones, una rama de Internet que informa rutinariamente de los temas que tocó la noche anterior; la diferencia es que Sony BMG se suma a esos canales de información dejando caer noticias frescas destinadas a crear expectación.

Así, se destacó adecuadamente que la portada de Modern times fuera una famosa foto -Taxi, Nueva York de noche- de Ted Corner, obviando que la misma imagen ya había sido usada anteriormente para una banda de rock alternativo. También se ha enfatizado que el reportaje que acompaña a Modern times viene firmado por uno de los clásicos de la fotografía californiana, el ilustre William Claxton.

La labor de marketing se ve favorecida por la actitud cooperadora del cantante, que le diferencia de compañeros de generación más recalcitrantes como Neil Young o Van Morrison. Dylan incluso protagoniza anuncios, para vender lencería femenina o su propia música a través de la tienda iTunes.

Aparte, para Modern times, se encargó a Bennett Miller, el realizador de Capote, un corto todavía no estrenado en España que presenta a Scarlett Johansson en una feria de atracciones, mientras suena When the deal goes down.

Otra palanca para el éxito de Modern times ha sido Theme time radio hour, su popular programa semanal para XM Satellite Radio. Se trata de una serie de espacios monográficos -un ejemplo: canciones sobre el tiempo- que recuerdan su conocimiento enciclopédico de la música estadounidense de raíces, a la vez que revelan a un Dylan elíptico y simpático.

Desde luego, todos esos argumentos promocionales no pueden obscurecer el hecho de que Modern times ofrece un destilado del mejor Dylan, con letras sugestivas sobre recreaciones particulares de infalibles formas musicales (y desafiando las leyes del plagio en piezas como Rollin' and tumblin). Sus labores de productor, bajo el seudónimo de Jack Frost, hacen honor a las canciones, con un nítido sonido instrumental y una voz felizmente cuidada.

[En España, Modern times ha tenido la entrada más alta de la carrera de Dylan, colocándose en el número 5 de las listas de venta. Mientras, aumenta la bibliografía dylaniana: tras el rescate por Anagrama de RollingThunder: con Bob Dylan en la carretera, la crónica de Sam Shepard, Global Rhythm Press última la edición bilingüe de sus letras, con traducciones y comentarios del escritor argentino Rodrigo Fresán].El disco ofrece un destilado del mejor Dylan, con letras sugestivasOtra palanca para el éxito de 'Modern times' ha sido su programa de radio

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de septiembre de 2006