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Reportaje:LITERATURA FANTÁSTICA EN ESPAÑOL

Universos españoles

No todo es Harry Potter o El Señor de los Anillos. Aunque esos fenómenos editoriales sirvieron para mostrar que el género fantástico también cuenta con populares narradores españoles: Laura Gallego, Joan Manuel Gisbert, Jordi Sierra i Fabra...

Dos fenómenos recientes han reavivado la atracción por la literatura fantástica. Empezó en 1999 con la saga de Harry Potter, de J. K. Rowling y, leída por millones de lectores infantiles y adolescentes en todo el mundo; y se confirmó dos años después con el inicio de la adaptación cinematográfica de la trilogía del clásico del siglo XX de J. R. R. Tolkien, El Señor de los Anillos.

Pero en España ha habido y hay fantasía literaria más allá de estos dos hechos. A finales de la década pasada, Ana María Matute, por ejemplo, publicó en esa línea su aplaudido Olvidado Rey Gudú, al que siguió Aranmanoth. En 2004 la editorial Minotauro instauró el Premio Internacional de Ciencia Ficción y Literatura Fantástica que han ganado León Arsenal, con Máscaras de matar; Rodolfo Martínez, con Los sicarios del cielo, y Javier Negrete, con Señores del Olimpo. Además existe una tríada de autores exitosos de este género, la formada por Joan Manuel Gisbert-Jordi Sierra i Fabra-Laura Gallego.

Laura Gallego (Quart de Poblet, Valencia, 1977) es licenciada en Filología Hispánica. Su producción es ya amplia y cada vez más interesante en cuanto a contenidos y planteamientos. Entre sus títulos destacan Finis Mundi, premio Barco de Vapor 1998; La leyenda del Rey Errante, premio Barco de Vapor 2001; Crónicas de la Torre, El coleccionista de relojes extraordinarios, La hija de la noche, Las hijas de Tara, y la trilogía Memorias de Idhún, formada por La resistencia, y La tríada (SM), cuya tercera parte se publicará el 14 de octubre.

Laura Gallego crea unos personajes muy sugestivos. No siempre los protagonistas son niños o jóvenes, aunque sí tienen un papel dominante. Son seres que se contradicen, que a veces se equivocan, pero siempre redondos. Muchos de estos personajes se saben distintos y eso les crea problemas porque son especiales, rompen con lo considerado normal. Así son, por ejemplo, los protagonistas de las Memorias de Idhún, Victoria, Jack y Kirtash. Los sentimientos hacen que los personajes de Laura Gallego sean reales, ya que se emocionan, lloran y sufren, ríen y aman, aunque no siempre tengan una naturaleza del todo humana.

La magia, lo sobrenatural, como es lógico, se asoman a las páginas de Laura Gallego; aunque la magia se aprende en las Torres de Magia. Los magos de esta autora están ligados a las fuerzas telúricas. Se podría hablar también de los atributos que tienen estos magos como objetos mágicos e incluso habría que referirse al bestiario riquísimo que emplea Laura Gallego.

Hay otro valor importante en estas novelas y es la defensa de la libertad personal. Pese a que nos movemos en un universo, para la autora es más importante la decisión personal que el valor de una profecía o un oráculo [véase Todo puede ser real o no serlo, en la revista CLIJ número 188].

No obstante, tenemos otros muchos escritores que cultivan este tipo de literatura. Joan Manuel Gisbert quien, sin duda, es una de las influencias de Laura Gallego. Destaca por una literatura en la que el misterio se da la mano con la magia y sugiere escenarios difíciles y aun imposibles, mientras invita al lector a un viaje de ida, aunque quizá no de vuelta porque puede quedar prendido en la fascinación de sus historias.

No podemos obviar a Jordi Sierra i Fabra, escritor inclasificable, quien maneja con frecuencia el tema del progreso, de los avances científicos y tecnológicos; aunque a él le interesan las reacciones humanas.

Anabel Sáiz Ripoll es doctora en Filología.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de agosto de 2006