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Incendios en Galicia

Aniversario en negro

La coalición PSOE-BNG cumple un año en la Xunta inmersa en la peor crisis desde el 'Prestige'

Santiago de Compostela

La tormenta de fuego se desató justo el día del aniversario. El pasado viernes 4 de agosto se cumplía un año de la toma de posesión del Gobierno gallego constituido por socialistas y nacionalistas. Pero la fecha pasó inadvertida en medio de la gran hoguera que comenzó ese viernes en Galicia y continúa viva una semana después. Ocho días en los que el Gobierno de Emilio Pérez Touriño se ha sometido a la prueba de una crisis con una dimensión desconocida, la mayor desde el desastre del Prestige.

Hay ciertos elementos que rememoran la pesadilla que vivió Galicia tras el naufragio del petrolero en 2002, y que, según admite ahora el entonces presidente de la Xunta, Manuel Fraga, fue el inicio de su declive político. Como entonces, el episodio sobrepasa las dimensiones de un desastre ecológico, ya que está afectando directamente a la vida cotidiana, la seguridad e incluso la salud del millón de gallegos que residen en el área afectada. Tampoco esta vez ha tardado en prender la mecha política.

El fuego lleva muchos años en el corazón de la polémica partidista en Galicia. Fraga lo empleó a fondo en el verano de 1989, el peor que se recordaba hasta la última semana, frente a otro Gobierno de coalición entre socialistas y nacionalistas, cuyos máximos responsables se vieron sorprendidos por la voracidad de las llamas cuando estaban de vacaciones en Menorca.

Desde el célebre 89, no hubo otro agosto peor que el pasado. Fraga había dejado el Gobierno una semana antes. Durante la negociación para el reparto de cargos de la Xunta bipartita, los nacionalistas lograron que la gestión de los incendios se desgajase de la Consejería de Medio Ambiente para incorporarla a la de Medio Rural, que correspondía a un dirigente del BNG, Alfredo Suárez Canal. Su primera decisión fue dejar intacto el dispositivo que había organizado la Xunta del PP, lo que permitió que el asunto quedase al margen de las querellas políticas.

Tras la campaña del verano, Suárez Canal introdujo retoques. Cambió el sistema de reclutamiento de una parte de las cuadrillas para evitar que, como sostenían cuando estaban en la oposición, sirviesen de "instrumento clientelista" a los alcaldes. También se enfrentó a los sindicatos, que reclamaban mejoras laborales en el servicio contraincendios. Aunque mantuvo la magnitud del dispositivo anterior, se aferró a una idea: "Hay que gastar menos en extinción y más en prevención".

El primer año del Gobierno bipartito había sido relativamente tranquilo, pese a algunas disputas internas y sonoras disonancias públicas de los dos socios de Ejecutivo. El presidente, el socialista Emilio Pérez Touriño, se retiró a su residencia de vacaciones el primero de agosto con las encuestas situándole en la cresta de la ola.

El descanso del presidente se interrumpido a los tres días. El propio Suárez Canal ha reconocido que hasta el domingo no tomó consciencia de la magnitud de la crisis. Súbitamente, en dos días, el fuego se extendió por todo el litoral atlántico, alcanzó la periferia de las ciudades y colapsó carreteras. El domingo, Touriño regresó a Santiago para reunirse con los responsables del dispositivo y transmitir un mensaje de tranquilidad a la opinión pública. "La situación está bajo control", aseguró. Al día siguiente, las Rías Baixas, empezando por Vigo, la primera ciudad de Galicia, amanecieron cubiertas de humo y cenizas. Casi nadie se acordó de que el Gobierno bipartito estaba de aniversario.

La gestión de la crisis está en buena medida en manos de los nacionalistas, que, además de Medio Rural, se han encargado de organizar el voluntariado a través de la Vicepresidencia de la Xunta, cuyo titular es el líder del BNG, Anxo Quintana. Pero Touriño recordó ayer de nuevo que él personalmente está al mando, para desmentir el papel pasivo del que le acusa el PP. En los últimos días, no han trascendido diferencias internas entre socialistas y nacionalistas sobre el modo de encarar la crisis. La mejor noticia para PSdeG y BNG, en medio de sus semana más negra, junto a las predicciones meteorológicas que anuncian lluvia a partir del próximo miércoles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de agosto de 2006