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Entrevista:AQUÍ UNOS AMIGOS

Miquel Lladó: "Para inventar hay que dar magia, que dirías tú"

Ferran Adrià: "Sí, mucha magia, pero inventas algo y al mes te copian"

El rey de la cocina mundial, Ferran Adrià, de 44 años, conversa con el emperador de los sándwiches, Miquel Lladó, presidente de Pan Bimbo, de 49. Les preocupa la propiedad intelectual de sus inventos y proponen concursos internacionales de mixtos, en la capilla del taller de El Bulli, en el Barri Gòtic de Barcelona. Matan la sed con agua mineral.

Ferran. Bimbo consiguió que un nombre de marca sea genérico, que no comamos pan inglés. ¿Por qué se llama Bimbo?

Miquel. Cuando lo crearon querían un nombre de producto infantil. Pensaron Bambi y no hubo acuerdo con Disney. Así surgió una marca, Bimbo, una palabra sonora, corta.

Ferran. ¿En qué año fue?

Miquel. En el 65, en Granollers. ¿Y El Bulli?

Ferran. El Bulli nace en el 61. Era un minigolf. Pero ni yo estaba en El Bulli, ni tú en Bimbo. Yo llegué en el 83.

Miquel. Lo que pasa es que para ir allá hay que hacer cola y tienes que conformarte con otras cosas, los caterings que haces.

Ferran. Sí, pero no es lo mismo. La comida de El Bulli se come en El Bulli. Es como comerte un sándwich de pan Bimbo. Tiene que ser por la noche, en un entorno. Por otra parte, es una gran suerte no haber estado. Es algo que te queda por descubrir. Tenemos una condición en las reservas. El 50% tiene que ser gente nueva, y la otra mitad, clientes. Nos gusta ver la cara de la gente que va por primera vez. El cliente, en cambio, va a examinar.

Miquel. Tú eres un líder mundial en lo tuyo.

Ferran. Si en algo destacamos los españoles es en gastronomía y alimentación. Tenemos una industria estupenda y la vanguardia en la cocina. Podemos ser líderes mundiales en esto. ¡El 22% del PIB y todavía hay gente que no ve que podemos ser los mejores en este tema!

Miquel. Tú has salido en The New York Times, pero nosotros también. En un reportaje que nos hicieron que se titulaba Bread without borders (doble juego de pan sin fronteras para referirse al pan sin corteza), como una novedad mundial de pan de molde. Con nuestra modestia, pensamos en cosas nuevas y vimos que los niños dejaban la corteza y así...

Ferran. Claro. Un invento. Una de las cosas que no está solucionada en este país es la protección de la creatividad. Te pueden copiar sin problemas. El I+D tiene poco sentido. En los restaurantes, igual. ¿Vosotros cómo lo vivís? ¿Qué solución veis a esto?

Miquel. La solución es correr.

Ferran. Ya, pero es muy difícil.

Miquel. Ser más veloz que otros. Tú abres y vas para adelante.

Ferran. Ya, pero yo mañana puedo hacer cosas nuevas y ofrecerlas, pero vosotros no; tenéis que adecuar la producción, la maquinaria. Muchas veces las empresas estáis mal vistas porque la gente cree que sólo vais a ganar dinero, cuando lo que yo veo es que vais a eso, pero también a hacer las cosas bien dentro de lo que se demanda, cuidao. Aunque luego las distribuidoras os comen.

Miquel. Hay que aprender a mirar qué hay detrás. Es importante ver los hogares de la gente. Hay cocinas grandes y pequeñas. Para eso puedes inventar cosas diferentes. El pan sin corteza ya ha superado en el consumo individual a otros panes. Hay que creerse que puedes inventar. Para inventar hay que dar magia, que dirías tú.

Ferran. Sí, mucha magia, ¡pero esto es una putada! ¡Que inventes algo y que al mes te lo copien! En la vida hay cosas que están mal hechas, que no funcionan, y ésta es una. Que tú estés trabajando durante años con mucha ilusión y que al mes venga alguien y lo presente sin romperse la cabeza...

Miquel. ¿Tú notas que en otros países respetan más la propiedad intelectual?

Ferran. Naaa. Como es legal, no hay nada que decir. Pero es que, además de ser legal, hace falta ser honrado. Lo que se avecina con las marcas blancas es gordo. Bimbo es de los que mejor lo tenéis, porque ya contáis con una marca propia, pero los que no lo tienen...

Miquel. Cada uno tiene que buscar su fuerte. Los que no tienen marca consolidada tienen que nadar. Es una cuestión global. Antes la copia era más lenta, ahora cada vez más rápida.

Ferran. Es cuestión de tecnología. Hoy podemos dar en el mercado la mejor comida que hayamos podido hacer nunca. Gazpachos increíbles, por ejemplo. Sobre todo cuando la mayoría de gente come en casa, el 80% de los españoles comen en su casa, que este país no es sólo Madrid o Barcelona, ¡eh!

Miquel. Y los hogares han aumentado de 12 a 14 millones en pocos años. Comen bien, pero desordenadamente. Nosotros cuando más vendemos es en verano, porque la gente come informal.

Ferran. ¡Es una solución fantástica! Te voy a proponer una idea divertida: un concurso a ver qué bocadillos se hacen más entre vuestros consumidores. Un ranking. ¿Lo habéis hecho? Está claro que jamón y queso. Eso es mejor que una campaña con un cocinero.

Miquel. ¿Tú cuál te haces?

Ferran. Yo el que más, jamón york con atún. Fantástico. Tiene cierto sentido, es un vitello tonatto, ibérico si quieres. Luego un concurso de sándwiches de jamón y queso. ¡Esto sería increíble!

Miquel. Verdad que tenemos una cultura de sota, caballo y rey, previsible.

Ferran. Es el primer momento en la historia de este país en que el problema es que comemos mucho. Los chavales no saben qué fue la posguerra. Por primera vez entendemos la comida por placer. Es muy aburrido pasar tres horas de tu vida haciendo algo que no te gusta. Si el trabajo no te gusta y comer tampoco, menudo problema. Hay gente que me dice, bueno, tampoco es para tanto. No, pero yo, si me tengo que hacer un bocadillo, prefiero hacérmelo bueno, a ver si me entiendes.

Miquel. ¿Tú comes muchos bocadillos?

Ferran. Sí, sí, sí. Bastantes domingos, por la noche. Como todo en la vida. Uno tiene que saber dónde está.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de agosto de 2006