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La investigación y el mayor sindicato policial apuntan a un ex jefe de la Ertzaintza como autor del soplo a ETA

El Sindicato Unificado de la Policía (SUP), mayoritario en el cuerpo, así como fuentes de la investigación del chivatazo a un supuesto recaudador de la extorsión de ETA de que iba a ser detenido, apuntan a que el presunto soplo procedió de un ex jefe de la Ertzaintza, al que se vincula con el mundo radical abertzale y con el dirigente del PNV Gorka Agirre. La investigación que lleva a cabo el Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional trata de determinar quién entregó al presunto jefe de la trama de extorsión de ETA, Joseba Elosua, un teléfono móvil a través del cual se le informó de que estaba siendo investigado por su implicación en el cobro del impuesto revolucionario.

El secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet, aseguró que, con los datos que dispone a día de hoy, "hay más posibilidades de que sean miembros de la Ertzaintza que del Cuerpo Nacional de Policía" los autores del chivatazo, sin descartar ninguna posibilidad. La investigación, que permanece secreta, ha determinado que alguien "conocido" de Elosua y de su familia se acercó al restaurante El Faisán (Irún, Guipúzcoa) hablando por un móvil. Esta persona entregó el terminal a Elosua, que escuchó cómo el comunicante le informaba de que había una operación policial hispano-francesa en su contra.

Antes del regreso al juzgado de Baltasar Garzón, el que había sido su sustituto, Fernando Grande-Marlaska, ordenó a la Guardia Civil que rastreara los teléfonos móviles operativos en la zona el día del chivatazo, pero a una hora equivocada, no a la que se produjo el supuesto soplo. La pesquisa ha determinado que en ese momento había en la zona una decena de teléfonos adscritos a la Comisaría General de Información y la Brigada de Información de Guipúzcoa, cuyos agentes estaban realizando tareas de vigilancia en ese punto bajo supervisión de Grande-Marlaska. La Guardia Civil en ningún momento determina que de uno de esos teléfonos procediera el soplo.

El caso ha creado un enorme malestar en la policía, que subraya que fueron sus propios agentes los que informaron a Grande-Marlaska del soplo, tras revisar las grabaciones de las conversaciones intervenidas a Elosua, y que se han visto "sin comerlo ni beberlo" en una polémica que salpica "un trabajo de investigación de años". Las citadas fuentes subrayan la tesis de que el chivatazo pudo proceder de un ex jefe de la policía autonómica vasca, aunque no explican cómo éste supo de la inminencia de la operación policial.

La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, de viaje en Bolivia, juzgó ayer de "irresponsable" el utilizar de forma "partidaria" a las Fuerzas de Seguridad del Estado a cuenta de las supuestas filtraciones a ETA sobre posibles detenciones, tal y como a su juicio está haciendo el PP. "No vale todo en democracia", dijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de agosto de 2006