Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La OMC certifica el fracaso de la Ronda de Doha para liberalizar el comercio mundial

Lamy admite que no ha habido progresos en la agricultura y llama a una profunda reflexión

"Hoy perdemos todos". Con esta frase puso ayer fin Pascal Lamy, el director general de la Organización Mundial de Comercio (OMC), al proceso de negociaciones iniciado en Qatar en 2001 para liberalizar el comercio mundial. Lamy expresó su "profunda decepción" por la suspensión del diálogo que se produjo ayer. La imposibilidad de acuerdos entre los miembros del llamado G 6 respecto a las subvenciones agrícolas y la falta de iniciativas concretas al respecto, en particular de Estados Unidos y la Unión Europea, han provocado esta grave derrota del organismo internacional.

No por previsible la noticia causó menos consternación entre los representantes de los 149 países miembros de la OMC reunidos ayer en Ginebra. La suspensión indefinida de las negociaciones de la Ronda de Doha representa una derrota económica y política de consecuencias imprevisibles. No se ha fijado fecha para retomar las conversaciones.

La imposibilidad de un acuerdo en el G 6 (los principales actores del comercio internacional, Australia, Japón, Brasil, la India, la UE y Estados Unidos) y la falta de concesiones en torno al sensible tema de las subvenciones agrícolas en los países desarrollados ponen fin de momento al proceso liberalizador iniciado en 2001.

A mediodía era ya un secreto a voces que Pascal Lamy daría por muertas las conversaciones tras las 14 horas de discusiones maratonianas que tuvieron lugar en la noche del domingo. El director de la OMC reconoció que no se había realizado "ningún progreso", en particular en las subvenciones agrícolas. Lamy consideró la situación "muy seria" e instó a los países "a una profunda reflexión". En su opinión, la Ronda de Doha es "la más ambiciosa de los últimos 50 años" y su fracaso va a echar por tierra las perspectivas de "los miembros más vulnerables de esta asamblea".

"Visto que el G-6 es incapaz de reducir sus diferencias, no hay ninguna posibilidad de que el resto de actores del comercio mundial puedan llegar a un acuerdo. Dada la situación, no vemos otra salida a la crisis que la suspensión indefinida de las negociaciones", afirmó un diplomático europeo.

Un retorno a la mesa de negociaciones podría llevar meses o, posiblemente, años. Tras el reconocimiento de la derrota comenzó el turno de las acusaciones mutuas, en particular entre Peter Mandelson y Susan Schwab, representante de Estados Unidos. Según los estadounidenses, "las propuestas de la UE sobre el acceso a los mercados no han estado a la altura de las expectativas de EE UU". El comisario europeo replicó: "Washington no ha sido capaz de presentar ninguna oferta nueva para disminuir las ayudas a sus agricultores". A pesar de todo, ambos expresaron el deseo de que la negociación se retome "en cuanto se disipe el humo" dado que el coste económico y político de un fracaso definitivo sería "enorme".

Según Mike Johanns, secretario de Estado de Agricultura, "EE UU no tenía motivos para presentar una nueva oferta, pues la UE rehusó una mayor apertura de su mercado". El funcionario estadounidense añadió: "Con la propuesta de Bruselas, entre el 95% y el 98% del mercado interior habría seguido protegido", lo que fue juzgado insuficiente. Como ejemplo citó el caso de la carne, cuyos derechos de aduana habrían bajado de 80% al 61%, un nivel "demasiado elevado".

Peter Mandelson acusó a Estados Unidos de "preferir suspender las negociaciones a realizar concesiones". En su opinión, "es imposible saber cuánto tiempo durará la actual suspensión de actividades". Decir que no hay apertura de mercados sobre la mesa de negociaciones "es simplemente falso". El comisario europeo destacó que la UE está dispuesta a bajar a la mitad sus derechos de aduana sobre los productos agrícolas y a reducir sus exigencias sobre determinados productos sensibles para los que reclama una protección específica.

De todas maneras, fuentes diplomáticas españolas consultadas han afirmado que "la UE no estaba tan lejos de llegar a un acuerdo". Similar postura defiende la delegación de Brasil, lo que, en opinión de los analistas, hace doblemente lamentable el parón de los grupos de negociación.

Decepción

Víctor Echevarría, de la oficina comercial española ante la OMC, aseguró a este diario: "España hubiera querido otros resultados y que la ronda siguiera adelante". En su opinión, "hubiera sido muy positivo, dado el apoyo español al sistema multilateral de comercio, que es beneficioso para todos y en particular para los países en vías de desarrollo".

Casi todos los países coincidieron en lamentar lo ocurrido. El canciller brasileño, Celso Amorim, valoró la crisis como "una catástrofe", mientras que el ministro indio de Comercio, Kamal Nath, opinó: "La Ronda de Doha no está muerta, sólo en algún punto entre los cuidados intensivos y el crematorio". Para Nath "está claro que todos los países se han movido y hecho contribuciones menos uno: Estados Unidos".

La OMC presentó ayer su informe sobre el comercio mundial 2006, que afirma que "numerosos países hacen trampas sobre el monto de subvenciones acordadas a sus economías". Los países gastan en total más de 300.000 millones de dólares en ayudas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de julio de 2006