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Editorial:

Pasaje a India

India es uno de los cuatro o cinco grandes países que más van a contar en las próximas décadas. El viaje de Zapatero estaba más que justificado. Incluso se había demorado en exceso, pues desde Felipe González en 1993, ningún presidente del Gobierno había estado en Delhi. Durante los años del PP, India, que entonces despegaba, quedó para España diplomáticamente entre paréntesis. Se trataba de colmar ese vacío. Aunque es plenamente comprensible, es de lamentar que Zapatero haya vuelto precipitadamente, truncando su visita tras el trágico accidente en el metro de Valencia. Ya era demasiado corta la estancia inicialmente prevista, dos noches que quedaron reducidas a una.

El despegue de India ha sido más lento que el de China, y sobre otras bases. Hay muchos debates sobre si el modelo chino, centrado en la industria, lleva a un crecimiento más firme que el indio, basado en los servicios, especialmente para la industria, como la creación de software, el diseño rápido de productos complejos y, últimamente, un nuevo énfasis en la industria. India tiene varias ventajas frente a China. Es una democracia, aunque deba profundizar algunos de sus aspectos. La implantación del inglés, la lengua de la globalización, es importante. Sus prioridades necesitan de un menor suministro energético que las chinas. Y, aunque incluso acabe superando a China en número de habitantes, su población es más joven, mientras que la china afronta a la vuelta de la esquina un gigantesco problema de envejecimiento.

En contra de India está el hecho de que es una economía más cerrada. Salvo excepciones, limita a un 50% la participación extranjera, y no acepta ayuda oficial al desarrollo, lo que impide que las empresas españolas, crecientemente interesadas en aquel país, utilicen créditos FAD para instalarse. La compra de Arcelor por la india Mittal ha creado el mayor conglomerado del acero en el mundo, acercando India a Europa.

No se trata desde España de entrar en un juego de India contra China, como el que a veces parece seguirse desde Washington. Por el contrario, España tiene que apostar por ambas y, de hecho, estos dos países, más Japón, son los ejes del plan Asia diseñado por el Gobierno español. Zapatero deberá volver pronto a India.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de julio de 2006