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Entrevista:JUAN IGNACIO PÉREZ | Rector de la Universidad del País Vasco (UPV) | Universidad

"El enfrentamiento laboral ha sido la experiencia más amarga de mi rectorado"

La ruptura de las negociaciones entre Educación y los sindicatos por la mejora salarial del profesorado de la UPV ha producido en su rector, Juan Ignacio Pérez (Salamanca, 1960), una desazón que no puede ocultar. Ha sido "la experiencia más amarga e ingrata" desde que accedió al rectorado en 2004, según confiesa.

Pregunta. ¿Qué opinión le merece la ruptura de negociaciones entre los sindicatos y Educación?

Respuesta. Sigo pensando que, a pesar de los pesares, la última oferta presentada merecía la pena y, por lo tanto, una valoración objetiva nos debía conducir a decir que esa oferta era aceptable. Teniendo en cuenta lo ocurrido previamente y lo de la última reunión, ésta ha sido la experiencia más ingrata y amarga desde que estoy en el rectorado. Después de haber estado tres meses de movilizaciones, de haber celebrado seis reuniones, cuatro de ellas intensas, cuando piensas que la oferta que hay sobre la mesa es suficientemente buena, es difícil aceptar que finalmente no se llegue a un acuerdo.

"La valoración de la gestión hay que hacerla a los cuatro años. Pero, evidentemente, no es el mejor momento del mandato"

"No quiero transferir responsabilidades y eludir la parte que nos toca. Hemos dedicado mucho esfuerzo, pero todas las partes hemos fracasado"

P. Se comenta que la imagen de la UPV se ha deteriorado. ¿Cree que ha sido así?

R. No lo creo, creo que hay que aceptar con naturalidad que en cualquier institución o cualquier empresa se producen conflictos de índole laboral, y eso es lo que ha ocurrido aquí.

P. ¿No cree que se podría haber evitado si Educación hubiera sido más diligente en la aplicación de los acuerdos sobre complementos de productividad del profesorado firmado en diciembre de 2004?

R. Permítame una respuesta muy de científico. Esa es una hipótesis no falsable y, por lo tanto, no es una hipótesis científica.

P. Pero no hablamos de ciencia, hablamos de política.

R. Pero es que mirar al pasado y ver lo que hubiera sido y lo que no hubiera sido posible, tiene lo que tiene, y es una hipótesis no falsable.

P. ¿Cree que con todo lo ocurrido su posición se ha debilitado en la UPV?

R. Si cabe hablar en esos términos es posible que sí. Pero creo que en la universidad no cabe hablar en esos términos.

P. ¿Por qué?

R. ¿Qué quiere decir que se ha debilitado? Yo fui elegido en unas elecciones con el 70% del voto ponderado por un periodo de cuatro años y creo que una gestión se evalúa al final. Evidentemente, no es el mejor momento del mandato. Es evidente, como es evidente que habrá en determinados sectores más descontentos de los que había y como también lo es que nuestra postura no se ha sabido interpretar, pero creo que es la que teníamos que mantener. Pero insisto en que la valoración de una gestión hay que hacerla a los cuatro años y cuando tengamos una perspectiva y un cierre o no a una serie de cuestiones.

P. Por tanto, no le preocupa.

R. En término de apoyos no me preocupa en absoluto. Lo que me preocupa y mucho es el no haber sido capaces de resolver el problema, cuando creo que se daban todas la condiciones para lograrlo. No niego además que el rectorado tenga parte de responsabilidad.

P. ¿A qué atribuye no haberlo hecho?

R. La posición del rectorado en un conflicto de esta naturaleza es muy compleja porque el rectorado es Administración. Y la Administración no puede tener dos voces en un proceso negociador, y esto tiene unas servidumbres. Por otra parte, es una situación difícil de gestionar cuando al rector le ha elegido la comunidad universitaria. Se podía decir: el rector podía encabezar las reivindicaciones. Pero esa no era una alternativa viable, y desde el punto de vista de las relaciones institucionales, es catastrófico. Quien no lo entienda es porque no quiere entenderlo.

P. Mi pregunta se refería a las razones a las que atribuye el fracaso del acuerdo.

R. Lo atribuyo a la incapacidad de los agentes que hemos intervenido para llegar a una solución. Y me refiero al conjunto de los agentes, no quiero transferir responsabilidades y eludir la parte que nos toca. Hemos dedicado todos mucho esfuerzo, muchas horas y estamos donde estamos. Por lo tanto, todas las partes hemos fracasado.

P. En su reciente comparecencia en el Parlamento, calificó como una de las joyas de la corona de su mandato el acuerdo firmado en 2004 con la anterior consejera, Anjeles Iztueta. Sin embargo, gran parte de su contenido: el Plan Universitario, la Agencia de Calidad o el decreto de complementos de productividad siguen a la espera año y medio después.

R. Hay que recordar que suscribimos un acuerdo que permitió que al año siguiente pudiéramos pagar los sueldos. Esto se nos olvida, pero lo cierto es que estábamos en una situación crítica. No voy a dar detalles, porque sería pornográfico en cuanto a las consecuencias que hubiera tenido para la UPV haber seguido como estábamos. Hay algunas cláusulas que aún no se han cumplido, pero eso no invalida el valor que tuvo el acuerdo en su momento.

P. Pese a ello, se mantiene la sensación en una parte notable de la comunidad universitaria de que la UPV continúa poco menos que mendigando para poder sobrevivir. ¿Qué base real tiene a su juicio esa consideración?

R. Éstas son expresiones que se deben a estados de ánimo y, por lo tanto, no se vinculan con la realidad. Sí es cierto que a veces puede dar esa impresión, pero no obedece a la realidad fielmente.

P. La otra joya de la corona que citó en su comparecencia fue el Plan de Desarrollo. ¿No cree que ha quedado desdibujada por la cuestión de los sindicatos?

R. El término desdibujado es muy adecuado, porque se refiere a una imagen, y es cierto. Pero también es verdad que dentro de cinco años, miraremos para atrás y veremos las obras del Plan y eso ahí queda. Y yo lo recordaré como algo que lo hemos puesto en marcha nosotros, y lo otro quedará como un episodio más en la historia de la UPV, pero no dejará huella y, en todo caso, la huella que deje será para bien.

P. Uno de los grandes logros de ese Plan de Desarrollo es que por fin un rector ha conseguido que las instituciones vizcaínas se impliquen en la UPV.

R. No me gustaría atribuirme el mérito, porque también creo que lo tienen las otras instituciones y las personas que están al frente de ellas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de julio de 2006