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Crítica:ZARZUELA

La de cosas que pasan en Cádiz

El teatro de la Zarzuela recibe a sus espectadores en el programa doble formado por El baile de Luis Alonso y Las bodas de Luis Alonso, de Gerónimo Giménez, convertido en un café cantante gaditano de mediados del XIX, y los despide con una graciosa chirigota con alusiones a la baronesa Thyssen. El director de escena Santiago Sánchez debuta en el género lírico con desenfado e inspiración. Saca petróleo en el vacío y consigue dar coherencia a una historia imposible de cantaores-contaores, con un guiño al costumbrismo andaluz y a una ciudad que lo llena todo: Cádiz, convertida en símbolo del realismo mágico español. Hay una dimensión culta en el espectáculo, dentro del tono revisteril, que se hace evidente en la narración del encierro taurino, con el homenaje a la tradición a través de las marionetas gigantes. El disparate monumental que alberga la historia va tomando cuerpo a golpe de fandangos, tanguillos y alegrías, con el cuadro flamenco de las cantaoras Rosario la Tremendita y Johana Jiménez con el guitarrista Paco Cruz, cruzándose sabiamente, con cuerpos de baile interpretando con brío el famoso interludio instrumental, y estando sostenido el espectáculo por una actuación teatral imponente del barítono Luis Álvarez.

La boda y El baile de Luis Alonso

De Gerónimo Giménez. Con Luis Álvarez, María Maciá, Tony River, Leticia Rodríguez, Trinidad Iglesias, José Carlos Gómez, Silvia Martí y cuadro flamenco. Director musical: Miguel Roa. Director de escena: Santiago Sánchez. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Teatro de la Zarzuela. Madrid, 25 de junio.

En tarde de domingo, el espectáculo enloquece a la clientela y no es para menos, pues estamos ante una elevación de la subcultura a gran categoría estética gracias a la inteligencia teatral. Se fusionan con instinto la comedia, las raíces flamencas gaditanas y la zarzuela andaluza de fin de siglo. La compañía de baile y las de canto se desenvuelven con soltura. Todo junto es un monumento a la lucidez. Divertido y, curiosamente, mucho más profundo de lo que aparenta a primera vista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de junio de 2006