Reportaje:

El dolor vuelve a capturar a Belén Rueda

La actriz protagoniza 'El orfanato', un 'thriller' sobrenatural dirigido por el debutante J. A. Bayona

Julia, la abogada que ayuda a morir a Ramón Sampedro en Mar adentro, y Laura, una madre que "huye hacia su pasado" en El orfanato, comparten un profundo dolor. A las dos mujeres el destino las ha llevado a tener que enfrentarse a "situaciones extremas que les han cambiado la vida". "Aunque, claro, como en la realidad, cada una expresa la angustia a su manera". Así lo ve Belén Rueda (Madrid, 1965). Y ¿quién mejor que ella para saberlo?

La actriz ha prestado su cuerpo y sus emociones a ambos personajes, sus dos únicas creaciones para el cine hasta ahora. Julia le ha regalado un montón de satisfacciones y de premios -entre ellos, nada menos que el Goya y el Oscar-, por no hablar de la confianza en sí misma que le ha dado como intérprete. En cuanto al personaje de Laura, lo que le depara es una incógnita, pero, viéndola meterse en su piel en una jornada cualquiera del rodaje de El orfanato, podría apostarse que, seguramente, con él conseguirá nuevos éxitos.

"Los actores trabajamos con emociones, y las emociones, al fin y al cabo, son vivencias"

A veces, el director, el debutante J. A. Bayona (Barcelona, 1975), la ve sufrir de una forma tan intensa en el rodaje que, cuando corta, le pregunta: "¿Estás bien?". "Es que los actores trabajamos con emociones, y las emociones, al fin y al cabo, son vivencias. O sea, que, de alguna manera, una vuelve al pasado y recupera sentimientos muy fuertes", comenta Belén Rueda, madre de tres hijas, una de las cuales murió siendo todavía un bebé.

La película, que está apadrinada por Guillermo del Toro, empezó a filmarse en Llanes (Asturias) el 15 de mayo. Pero, esta misma semana, todo el equipo se ha trasladado a Barcelona para proseguir con el rodaje, que acabará en la ciudad catalana a finales de julio. En una inmensa nave industrial, situada en el extrarradio, que ocupó hace años una próspera fábrica de cristal llamada La Veneciana, se han recreado los interiores de un imponente caserón. Allí, sentados en dos butacones y enfocados por una aparatosa cámara, Belén Rueda y el niño Roger Príncep, Simón, el hijo de 7 años de Laura en la ficción, charlan sobre el final de Peter Pan. Una persistente lluvia salpica de gotas los ventanales, aunque fuera hace un sol de justicia y estamos a casi 30 grados, Pero, la magia del cine tiene eso: un operario rociando las cristaleras con una manguera logra el melancólico efecto. Simón quiere saber por qué Wendy no se marcha con su amiguito al país de Nunca Jamás.

"En realidad, se trata de la vieja discusión sobre la vida y la muerte", comenta la actriz en un receso del rodaje, que aprovecha -y no es mito, aunque este dato figure en prácticamente todas sus entrevistas- para fumarse dos o tres cigarrillos y beberse una coca-cola light.

Es una de las escenas centrales de este largometraje, con guión de Sergio G. Sánchez que J. A. Bayona califica de "thriller sobrenatural", cuya trama gira en torno a una serie de sucesos extraños que ocurren cuando Laura, su marido (Fernando Cayo) y su hijo regresan al orfanato en el que ella creció y fue feliz, y donde ahora quiere abrir una residencia para niños discapacitados. El nuevo hogar altera a Simón, que se deja llevar por la fantasía hasta unos niveles verdaderamente peligrosos.

También agita a Laura. "Las cosas con las que su hijo fantasea la conectan con sus años de infancia, en los que fue feliz y cree que reviviéndolas recuperará esa felicidad", relata la actriz. "Podríamos decir que Laura intenta huir hacia su pasado", abunda. Y, sin desvelar el desenlace, al fin y al cabo El orfanato es una cinta de intriga, Belén Rueda explica que su personaje "sufre la típica regresión de los 40 años, que suele afectar más a los hombres que a las mujeres, pero en este caso está bastante acentuada, porque el personaje de Laura es muy masculino, muy fuerte. Ella se empeña en volver a tener lo que un día tuvo".

Desde el rodaje de Mar adentro, que significó su debut cinematográfico, han pasado casi tres años, durante los cuales Belén Rueda ha recibido varias ofertas para volver a la gran pantalla y, sin embargo, hasta ahora no se había decidido a aceptar ninguna. ¿Por qué? "Bueno, por varias razones", responde. "En primer lugar", enumera, "cuando lees un guión y no puedes dejarlo hasta el final, eso ya es un dato importante. Luego, está el personaje de Laura, muy bien construido y con un punto de locura, que en ningún momento es una locura absurda: ella se ve obligada a afrontar situaciones límite y tiene reacciones extremas. Y, además, soy una persona seria y me gusta cumplir con los compromisos y obligaciones profesionales y de cualquier clase".

A Belén Rueda, que quiso ser arquitecta, pero acabó en la televisión -primero presentando Telecupón y Vip noche y, más tarde, ya como actriz en Médico de familia, Periodistas y Los Serrano- y a la que Alejandro Amenábar le obsequió con la Julia de Mar adentro, no le gusta demasiado hablar de su futuro profesional. "Una puede fantasear con el futuro, pero lo que es seguro es el pasado", dice la actriz, que declara que en estos momentos sólo tiene cabeza para su trabajo en El orfanato, una producción de Rodar y Rodar y Estudios Picasso, en la que también comparte cartel con Geraldine Chaplin, Mabel Ribera y Andrés Gertrudix. "Esta película es lo mejor que me puede estar pasando en estos momentos, y creerlo de verdad es la única manera que entiendo de hacer algo al 100%", concluye.

La sombra de Spielberg

Cuando a Belén Rueda se le pregunta cómo se siente al trabajar con un director novel (J. A. Bayona) después de haberlo hecho a las órdenes de uno tan consolidado como Alejandro Amenábar, la actriz se ríe. "Si quieres que te diga la verdad, en algunos momentos la forma de ver el cine de los dos es muy parecida. No sólo pertenecen a la misma generación, sino que a ambos les fascinan los asuntos psicológicos y el tratamiento que aplican es muy intimista. Además, son fieles a sí mismos y al público. Cada uno a su estilo tiene las cosas muy claras". "Es que la sombra de Spielberg es muy alargada", tercia, divertido, J. A. Bayona (autor de los cortos Mis vacaciones y El hombre esponja), que se define como un "freak", que es "capaz de tragarse 20 veces" cualquier película de Spielberg o de Brian de Palma. "La pasión que ambos sienten por el cine es muy parecida", insiste Rueda. "Para ellos, el cine es lo único que existe, y no sólo porque son jóvenes sino porque lo viven como si fuese su propia vida".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 15 de junio de 2006.

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