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Reportaje:

Seis años fuera de cobertura

Xfera, la cuarta operadora de móviles, busca una solución para salvar la licencia

Xfera sigue siendo una incógnita seis años después de conseguir la cuarta licencia de telefonía móvil. Los socios del operador, encabezados por ACS, buscan una solución a contrarreloj para evitar perder la licencia que pasa por cederle el control al operador TeliaSonera a cambio de que esta asuma deuda y avales. Pero algunos accionistas como FCC recelan de esta solución. El Ministerio de Industria pide un plan antes de que acabe el mes.

Si Xfera no presenta un plan, Industria no tiene más remedio que promulgar una norma que permita retirarle la licencia

A falta de un socio externo, ahora se ha buscado uno de dentro. Y ha salido TeliaSonera de la chistera o, mejor dicho, del accionariado.

Un buen ejercicio práctico para comprender Xfera sería leer El Astillero de Juan Carlos Oneti. En ese libro, un responsable gestor es contratado para hacerse cargo de la dirección de un astillero en el que no hay ninguna actividad, sobre el que nadie conoce ningún plan y que, por supuesto, no emplea ningún personal. El atribulado director intenta gestionar el astillero como si realmente funcionara, y lo único que consigue es desesperarse.

Xfera es también un negocio fantasma casi desde el mismo día en que ganó la licencia, el 13 de marzo de 2000. La adjudicación, en vísperas de las elecciones generales que dieron paso a la segunda legislatura del PP, fue muy polémica, ya que Xfera, con el diminuto operador finlandés Sonera como socio de referencia, ganó la licencia a los consorcios encabezados por Deutsche Telekom y France Télécom. Los franceses incluso llevaron el asunto a la Audiencia Nacional.

Desde entonces todo han sido incumplimientos y aplazamientos. Ya en octubre de 2001, Xfera anunciaba que congelaba el proyecto escudándose en la inexistencia de la tecnología UMTS, la tercera generación de móviles que permite la videoconferencia y la navegación rápida por Internet. Cuando entre 2004 y 2005, los otros tres operadores de móviles -Telefónica, Vodafone y Amena- lanzaron sus servicios UMTS, Xfera siguió inactiva y sin noticias.

Asi que, eliminada la coartada de la tecnología, se acuñó la excusa de la búsqueda de un socio. Varios periódicos jalearon la filtración de que Hutchison, el conglomerado industrial de Hong Kong que es dueño de varios operadores de telefonía móvil de UMTS, negociaba su entrada en Xfera para poner en marcha el proyecto. Esas presuntas negociaciones, nunca confirmadas por Hutchison, coincidían con el proceso de venta de Amena. Y algunos se preguntaban ¿por qué un grupo iba a estar dispuesto a gastarse un mínimo de 6.000 millones de euros para poner en marcha una empresa sin ningún cliente cuando podía comprar otra con beneficios y diez millones de abonados por 10.000 millones? Y, claro está, de Hutchison nunca más se supo.

A falta de un socio externo, ahora se ha buscado uno de dentro. Y ha salido TeliaSonera de la chistera o, mejor dicho, del accionariado, en el que está desde el principio. La noticia oficiosa es que los socios del operador de telefonía móvil negocian a contrarreloj un acuerdo para cederle la gestión y la mayoría del capital al grupo suecofinlandés con el fin de salvar el proyecto.

Pero según fuentes conocedoras del acuerdo, se trata, en realidad, de un pacto entre dos, el grupo nórdico y ACS. El trasfondo es el siguiente: TeliaSonera se queda con el 80% de la compañía y asume completamente la gestión, y diseña un plan técnico de despliegue de red que contente al Ministerio de Industria. El grupo nórdico no paga un euro por su participación y asume parte de la deuda y, sobre todo, los avales que pesan como garantía del proyecto. Por su parte, ACS, que se queda con el 20%, se compromete a allanar el camino regulatorio, incluyendo la revisión sobre la normativa de operadores virtuales -los que operan sin red, utilizando la infraestructura de los operadores establecidos-, lo que le permitiría comenzar a dar servicio con una inversión mínima.

TeliaSonera actualmente posee el 32,5%, prácticamente la misma participación que ACS. El resto de los socios españoles: Corporación Alba (11,7%), Abertis (8,4%), FCC (7,5%) y Abengoa (5,4%).

ACS ha comenzado a cumplir su parte del trato, consiguiendo el beneplácito del Ministerio de Industria, aunque el departamento que dirige José Montilla no se ha expresado oficialmente.

FCC se opone

Pero la china en el camino la ha puesto esta vez esta vez FCC. La constructora de las Koplowitz no mantiene una buena relación con ACS dentro Xfera. En los inicios del proyecto, perdió el control de la compañía que se disputaban el tándem FCC-Vivendi frente al ACS-Sonera. Y tuvo que soportar como su socio Vivendi cedía su participación al resto de los accionistas, por el precio simbólico de un euro.

FCC no vende porque estima que detrás del acuerdo de ACS con TeliaSonera, puede haber un doble fondo, unas plusvalías en forma de venta de frecuencias, por ejemplo.

El tiempo corre a su favor y en contra de ACS. Industria no tiene más remedio que cumplir con su amenaza de que a finales de junio promulgará una norma que permita retirarle la licencia a Xfera, si ésta no presenta un plan de despliegue.

Los otros tres operadores, que han invertido miles de millones de euros en redes, tampoco están muy satisfechos. Telefónica y Amena, por ejemplo, pagaron 800 millones de euros hace poco menos de un año por conseguir frecuencias adicionales, mientars que Xfera tiene ociosas las suyas por las que apenas pagó 130 millones de euros.

Y Xfera sigue sin aparecer. Bueno, al menos en el astillero de Onetti había unas instalaciones herrumbrosas. La operadora no tiene ni oficinas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de junio de 2006