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El Rey trata en Noruega de compras de gas y de ventas de fragatas

Harald V apoya la Alianza de Civilizaciones promovida por el presidente del Gobierno

Los Reyes iniciaron ayer su segundo viaje de Estado a Noruega en un contexto marcado por la inestabilidad de los mercados de hidrocarburos, en los que el país nórdico tiene una participación destacada, y por el impulso que ha dado a las relaciones bilaterales la reciente adquisición en astilleros españoles de cinco fragatas para la Armada noruega. Don Juan Carlos habló de ambos temas en sus contactos con el rey Harald V y con el primer ministro noruego, Jens Stolterberg.

Stolterberg, según fuentes de la delegación que acompaña a los Reyes, informó, en efecto, a don Juan Carlos del deseo de su país de exportar más gas a España y de estrechar relaciones con las empresas energéticas españolas. Noruega, séptimo productor mundial de petróleo y tercer exportador de gas, aporta ya el 7% del gas que se consume en España, en el contexto de unos intercambios que totalizan más de 3.000 millones de euros y generan un déficit superior a los 1.000 millones de euros para la parte española.

Este viaje real, responde, por ello, a la preocupación del Gobierno por la situación de la balanza exterior, según un esquema que explica la intensa agenda internacional del jefe de Estado y el perfil de los países a los que viaja. Todos los que ha visitado en los últimos meses, incluidos Vietnam y Tailandia, están en procesos de fuerte crecimiento que incrementan su tendencia importadora. Pero Noruega es, además, como Arabia Saudita y Qatar, últimos destinos de los Reyes de España, una potencia energética y uno de los países más ricos del mundo, con 50.000 dólares del PIB per cápita.

Están, además, la amistad personal que une a las respectivas Casas Reales, acrecentada por la afición común de los dos monarcas hacia el deporte de la vela, según señaló anoche el propio don Juan Carlos al brindar en la cena, y el hecho relevante de que el país de los fiordos es una potencia naval con más capacidad de comprar buques y sin los problemas políticos que han surgido en ese campo con Venezuela.

Los 1.500 millones aportados por la venta de las fragatas, como parte de una operación que arrancó en el año 2000, durante una estancia en Oslo del entonces presidente del Gobierno José María Aznar son una excelente noticia para la balanza comercial. Pero las autoridades españolas valoran aún más el aprecio tecnológico que implican tanto esta compra, como el encargo a Dragados Off Shore de una planta de licuefacción del gas extraído en aguas noruegas, con un ingreso adicional de otros 200 millones de euros para España.

Pese a todo ello, los Reyes llevaban 24 años sin visitar oficialmente Noruega, y en la prensa local no falta quien atribuya algún retraso adicional a las incomodidades que se plantearon durante la relación del Príncipe de Asturias con la modelo Eva Sanum. La jornada de ayer sirvió para que don Juan Carlos entregara personalmente las condecoraciones otorgadas por el Gobierno al príncipe Haakon y la princesa Mette-Marit, y para que los dos monarcas repasaran las relaciones bilaterales.

Ambos destacaron en sus discursos la importancia de la operación de las fragatas, así como las numerosas coincidencias políticas entre un país como Noruega, entregado a la causa de la paz y la negociación internacional, y una España empeñada con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en que el multilateralismo y la ONU sean el cauce de cualquier problema.

"Noruega valora en sobre manera esa dedicación", dijo el rey Harald, tras valorar expresamente en ese sentido la Alianza de Civilizaciones y el Proceso de Barcelona. Fuentes diplomáticas anuncian que, hacia el otoño, habrá alguna actuación hispano-noruega en torno a la Alianza de Civilizaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de junio de 2006