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Lacuesta rompe el muro entre ficción y realidad en 'La leyenda del tiempo'

El filme, inspirado en Camarón, teje las vidas de dos personajes reales

Aparentemente, Israel y Makiko, "los personajes reales" de La leyenda del tiempo, no tienen nada en común. Él es un gitanillo de 13 años de San Fernando (Cádiz); ella, una enfermera japonesa, de 26. Isaki Lacuesta (Girona, 1975), sin embargo, ha conseguido trenzar las vidas de ambos en su película, la segunda de su filmografía tras Cravan vs Cravan, de modo que, y el espectador lo irá descubriendo, en realidad, a Israel y a Makiko los unen muchas más cosas de lo que parece. Para empezar Camarón. Israel nació el año en que murió el cantaor, 1992, en su misma localidad. El chaval tiene dotes cantoras, pero no canta por respeto a su padre, muerto recientemente.En cambio, Makiko, que ha viajado a San Fernando con la intención de aprender flamenco, es incapaz de conseguirlo. Le faltan cualidades. "La historia", explica Isaki Lacuesta, "es simétricamente invertida: Isra, que puede cantar, se niega a hacerlo a causa de su situación personal y Makiko quiere hacerlo y no lo logra; Isra sueña con salir de San Fernando y viajar al extranjero, Makiko procede de muy lejos; los dos pierden a su padre...".

"Las vidas de Isra y de Makiko son el verdadero argumento", explica el director

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En La leyenda del tiempo -el filme toma el título del mítico disco grabado por Camarón en 1979, que significó toda una revolución al abrir el flamenco a la fusión-, Lacuesta derriba el sólido muro que tradicionalmente separa la realidad de la ficción. Ninguno de los actores es profesional, pero su historia verdadera se acomoda a las necesidades narrativas del director. "Empezamos a rodar sin un guión muy claro, y la película se fue construyendo a medida que filmábamos", se sincera el director. Y continúa: "Cuando empezamos no teníamos ni idea de cuál sería el final. Íbamos rodando planos y escenas que nos gustaban sin saber si acabarían teniendo sentido". Y, de una u otra manera, lo tienen.

Isaki Lacuesta atribuye la coherencia narrativa y la fuerza interpretativa que rezuma La leyenda del tiempo a una larga labor de investigación previa, pero también al "factor casualidad". A Israel lo eligió el cineasta entre centenares de escolares a quienes hizo pruebas de cámara. A Makiko la escogió porque era enfermera de pediatría, y en el primer borrador del guión que había escrito había adjudicado al personaje de la chica japonesa justamente este mismo oficio. "Muchos me dicen que menuda suerte he tenido con el casting, pero creo que en lo que estuve verdaderamente acertado fue en buscar a personas cuyas vidas fueran muy interesantes, porque, al fin y al cabo, sus vidas son el verdadero argumento de la película y ellos, sus coautores", comenta Isaki Lacuesta.

El origen de La leyenda del tiempo hay que buscarlo en un viaje que Isaki Lacuesta hizo por tierras de Andalucía hace unos cuatro años, en el que quedó fascinado por la huella de Camarón. Le admiró que se vendieran souvenirs con su efigie y hubieran dedicado al cantaor calles y monumentos por doquier. El impacto fue tal que empezó a dar vueltas a una historia que tuviera a Camarón como inspirador, pero que no hablara de él más que tangencialmente: a través de su música y de sus paisajes sobre todo. A pesar de que la familia directa de José Monje Cruz -verdadero nombre del cantaor- no ha colaborado en el filme, aparece en él como protagonista de lujo uno de sus hermanos, Pijote, abnegado profesor de cante de la laboriosa Makiko.

La leyenda del tiempo ha transitado por numerosos festivales, entre ellos el de Rotterdam (Holanda) y el de Las Palmas de Gran Canaria, donde ganó el premio del jurado, y el próximo julio viajará a Armenia. Isaki Lacuesta está convencido de que este circuito ha ayudado a la película. "Al final, a través de este sistema de exhibición en festivales acaba viendo el filme más público del que va a salas comerciales", apunta el joven cineasta.

Tanto en su primer largometraje, un documental de creación, que cosechó un notable éxito de crítica, como en esta segunda película, Isaki Lacuesta juega con lo falso. ¿Tiene intención de seguir por esta vía? "No. Me siento muy a gusto, pero querría probar otros géneros, trabajar con actores profesionales, abordar estilos distintos. Soy bastante inquieto. Aunque es posible que cuando haga una ficción pura me salga con un punto de realismo", responde. Por ahora, tiene dos proyectos en cartera: un documental, que cuenta la historia de tres mujeres argentinas, entre ellas la actriz Cecilia Rossetto, relacionadas todas ellas con un desaparecido durante la dictadura militar y una película de ficción "en torno a un impostor".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de junio de 2006