Columna
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Libros y nombres, angustias y recuerdos

Resulta conmovedor ver cómo nos surgen todos los días, acá, allá y acullá, pagina par, doble página, análisis previo a la publicidad, entrevista a ser posible en el Gara, no de unos, sino de casi todos, comentario mitinero de cualquier paladín de la armonía, gallego o no, andaluz, catalán, "or both ways", gentes todas que nos invitan a pagar precios -ridículos dicen- perfectamente aceptables por algo que ninguno hemos pedido que yo sepa, salvo por supuesto, quienes se aprestan a cobrar. En sinopsis, se constata que quienes quieren cobrar son tan entusiastas valedores "del proceso" como quienes quieren pagar con bien ajeno. Gloriosa y desenfadada es la legión de intérpretes, reintérpretes, peritos, valoradores, verificadores y demás gente sensible y sensata que nos advierte de que en este mundo -con Hamás o Ahmadineyad, con Castro o con Chávez, con los Hermanos Musulmanes o con los peores delincuentes del movimiento patriota de Otegui u otros secuestradores frustrados o consumados- se pueden desactivar las amenazas a base de entender a quienes las pronuncian y acatar sus razones. Son los que se enfadan con quien recuerda que los paganos sólo querían justicia y seguridad y en ningún caso tienen la impresión generalizada de deber nada a los secuestradores de Ortega Lara. Ni nada que podamos ceder amablemente al gobierno para que juegue a la brisca con quienes aún no se han quitado siquiera la capucha.

Treinta líneas ya y sólo hemos expuesto obviedades. Tristes obviedades, que diría Peter Handke, por cierto, premiado con uno de los principales galardones de Alemania, el Heine-Preis -nada menos que el Heinrich Heine Preis- y muchos se preguntarán por qué y todos podrán recurrir a la obviedad de la grandeza de la obra de Heine, pero todos sospecharán que quienes se lo daban como quienes quieren quitárselo obran inducidos por aquellos que querían representar al apologeta del crimen miloseviciano en París en el Odeon y aquellos que no querían ver en el Odeón a quien ya escribe más por molestar que por arrullarse a sí mismo, motivo de su mejor prosa. No puede excluirse que Handke se cargue el prestigioso Premio Heine. El poeta al menos está a salvo.

Volviendo a la vida real, no dejen de leer el último número de la revista de Letras Libres que Enrique Krauze nos pública en Madrid de la mano de Ricardo Cayuela. Magnífico número para desmontar esas infinitas letanías mentirosas de los experimentadores sociales en híbrido con los redentores nacionales. Vocación de laboratorio social y angustia identitaria suman producto del que arrepentirse, según cuenta la historia y recuerda Benedicto XVI en el campo II de Oswieczim. Ratzinger habló bien, con alguna frase peligrosa. Un hombre tan reflexivo no puede exonerar tanto. Corre el riesgo de ser malentendido.

Florencio Domínguez ha terminado un libro sobre Josu Ternera -ese hombre tan similar a los que Berlín mandaba al sur de Polonia a labores de despoblación-, en el que demuestra que sabe mucho más de nuestros auténticos enemigos que el presidente del Gobierno ya lanzado por una senda del aforismo que tanta vergüenza nos haría pasar si alguien creyera que después del "la cintura es la esencia de la democracia", pudiera superarse. Lo presentó ayer en Madrid la socialista Rosa Díez que, a su vez, tiene un libro ya en la Feria del Libro, Porque tengo hijos (Adhara). Y el entrañable y lúcido Carlos Franqui trae también libro; Cuba la revolución: Mito o realidad. Aunque el título es como para decapitar al editor imaginativo, nadie debiera dejar de aprender de los recuerdos de este valiente "castrista degenerado". Vaclav Havel dirige en Bruselas un acto de repudio a Castro y de solidaridad con los presos cubanos en Bruselas, gran ocasión para tantos de acordarse del antifascismo y anticomunismo -los mismos de la misma calidad-. Nuestro Ahmadineyad avisa desde una impresionante entrevista en el Spiegel. Sinopsis: "Si existió el Holocausto, que no creo, estupendo. Si no, hay que remachar. ¿Lo hacemos juntos o nosotros solos?". Léanlo, pongan cara de israelí y tiéntense a ver si les entran ganas de lanzarse generosos al "proceso" de Josu Teherán.

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