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Reportaje:Polémica por la gestión de los ríos

Un debate sin pasiones

Los habitantes de la pedanía murciana de Cañada de la Cruz huyen de la polémica por la gestión de la cuenca del Guadalquivir

Nunca un debate levantó menos pasiones. Los vecinos de Cañada de la Cruz, la pedanía murciana de Moratalla de 170 habitantes que forma parte de la cuenca del Guadalquivir, cuya gestión pretende Andalucía con la reforma del Estatuto de Autonomía, apenas han perdido unos minutos para tratar de conocer la polémica entre la Junta andaluza y el presidente murciano, Ramón Luis Valcárcel (PP), quien ha anunciado un recurso de inconstitucionalidad si el Congreso de los Diputados da su visto al traspaso de las competencias.

En Cañada de la Cruz -una coqueta localidad del noroeste de Murcia a escasos kilómetros de La Puebla de don Fadrique, en el Altiplano granadino y casi a la sombra de la majestuosa Sierra de La Sagra- viven de la agricultura y de la ganadería, y el problema de la escasez de agua no se hace tan evidente como en otras zonas de la comunidad. "Nosotros lo que necesitamos es una piscina para el verano, porque es entonces cuando viene más gente. Aquí utilizamos el agua de los acuíferos de la zona, por lo que nos autoabastecemos", asegura el panadero José María López, quien junto a su padre colabora con el Instituto Nacional de Meteorología (INM), enviando los datos pluviométricos a Sevilla y a Murcia.

José María, acompañado de sus dos hijos, y sentado en el Bar Camacho, auténtico centro neurálgico de esta pedanía, resalta que lo que están debatiendo los políticos de Murcia y de Andalucía no tiene mucho sentido, ya que de siempre una zona de Cañada de la Cruz ha dependido de Sevilla y otra de Murcia. Aquí mismo, en el centro del pueblo, todo el agua que se filtra se va hacia lo que se denomina cuenca cerrada de La Puebla de don Fadrique, y sólo si cayera un diluvio universal pasaría al Guadalquivir. Pero a unos 300 metros todo el agua que cae acaba en dirección a Murcia. "Son cosas de los políticos, que se han dado cuenta de que en unos meses tenemos que votar", explica José María, que gracias a su padre, Francisco López Fernández, se ha convertido en un auténtico experto en agua, pues lleva midiendo las lluvias desde 1967, año en el que instaló una mini estación meteorológica en terrenos de su propiedad.

"¿Si queremos depender de Sevilla o de Murcia en relación con agua? Nos da igual, queremos una piscina", reitera José María. "Ahora no tenemos ningún problema de agua, ni nada que se le parezca, pero sí lo tuvimos hace varios años, que nos obligó a racionar el agua. Todo se solucionó más o menos en 2002", argumenta este panadero. "¿No se dan cuenta de que las necesidades de Cañada de la Cruz son otras?", se pregunta en voz alta Francisco Martínez, mientras sirve una caña a uno de sus clientes.

"¿Cómo vamos a seguir la polémica entre Murcia y Andalucía por el Guadalquivir si casi no recibimos la señal de televisión? Menos mal que vemos la televisión andaluza, ya que aquí apenas nos enteramos de las cosas que pasan en Murcia, que está a una hora y media en coche, pero que a veces parece que está en el otro confín del mundo", se lamenta Paco, quien junto a José María López confirma que Cañada de la Cruz "tiene muy malas comunicaciones".

La petición de una piscina en el pueblo -que según el alcalde de Moratalla, Antonio García Martínez (PP), "se hará el año que viene, en plena campaña electoral"-, es unánime. Para los vecinos de Cañada el problema es la pérdida de población por la falta de trabajo en la zona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de mayo de 2006