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Reportaje:Polémica por la gestión de los ríos

El Segura, de Jaén a Murcia

Vecinos de Jaén que, junto a Almería y Granada tiene el 9,48% de la cuenca, piden que reviertan los beneficios

El río Segura da nombre a una de las comarcas más bellas de Andalucía, la que representa dos tercios del mayor parque natural de España, el de Cazorla, Segura y Las Villas (Jaén). El Segura, que nace en la pequeña localidad serrana de Pontones, a 1.400 metros de altitud, aporta identidad histórica y geográfica a estos parajes casi idílicos, pero su influencia en el desarrollo de los pueblos andaluces de su cabecera es casi nula. Tanto es así que vecinos y responsables públicos de la cuna del Segura reclaman que reviertan a su territorio los beneficios derivados de los recursos hídricos y no ser meros convidados de piedra en la gestión de un río que sólo sienten como propio en el nombre de su comarca, la Sierra de Segura, la más oriental de Jaén.

Muchas pedanías serranas han dispuesto de luz eléctrica hace bien poco

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La gestión de la cuenca pertenece a la Confederación Hidrográfica del Segura, que basa la mayor parte de sus recursos en la comunidad de Murcia. El Gobierno murciano ha anunciado un recurso de inconstitucionalidad contra el articulado de la reforma del Estatuto andaluz que prevé asumir las competencias de la cuenca del Guadalquivir, donde Murcia sólo participa con un 0,2%. El río Segura, al que los romanos llamaron Tader, los árabes Guadalabiad (el río blanco) para acabar acuñando su nombre actual gracias al municipio de Segura de la Sierra, recorre 1.783 kilómetros cuadrados en Andalucía, distribuidos en Almería (1.130), Jaén (530) y Granada (58), lo que supone el 9,48% de toda la cuenca. El Segura o alguno de sus afluentes recorre 17 municipios andaluces, con una población de poco más de 25.000 habitantes.

La relación entre el Segura y su cabecera jiennense ha sido una historia de amor y odio. Amor porque el río ha contribuido a crear profundos y majestuosos valles en medio de una zona montañosa con gran riqueza medioambiental. Y de odio porque, históricamente, el río ha servido para expoliar la riqueza forestal de estas sierras (empezó en el siglo XVIII con la Provincia Marítima de Segura que creó Fernando VI, cuando las maderas se transportaban aguas abajo en dirección a Murcia) y, en la actualidad, sigue siendo un río lleno de contrariedades. Paradojas como el hecho de que los dos únicos pantanos dedicados en exclusiva al aprovechamiento hidroeléctrico de la cuenca se encuentren en Jaén, los de La Novia, en el río Zumeta (afluente del Segura) y el de Las Anchuricas, ambos en el municipio de Santiago-Pontones, pero muchas pedanías serranas no han dispuesto de luz eléctrica hasta hace bien poco, y no precisamente gracias a la central hidroeléctrica que Iberdrola gestiona (con una potencia de 16,93 megawatios) en Las Juntas, en el vértice de las provincias de Jaén, Albacete y Murcia. "No es justo que en nuestro término haya una central tan rentable para generar energía hacia el Levante y nosotros no recibamos ningún canon", se lamenta el alcalde de Santiago-Pontones, el socialista Pascual González. A su juicio, los principales recursos hídricos de la cuenca se localizan en la cabecera, por lo que "lo lógico es que se reinviertan esos beneficios con un componente socioeconómico". Proyectos como la adecuación de un sendero medioambiental, la limpieza de los márgenes o la construcción de pequeñas infraestructuras se encuentran paralizados por la Confederación del Segura, según González.

"El Segura nace aquí y cada uno debe gestionar sus recursos; por tanto lo lógico es que podamos participar en la gestión de la cuenca del Segura", señala el presidente de la asociación La Esparteña de la Sierra de Segura, José Laso, que alerta sobre el "estado de abandono" del río a su paso por Jaén, con ausencia de contenedores de basura y de depuradoras en las zonas de mayor concentración turística. Nada comparable, en todo caso, a la contaminación que el Segura presenta a su paso por la región murciana.

Muchos segureños sostienen que la riqueza hídrica de estos parajes podría servir para mantener la población en una de las comarcas con mayor emigración de Andalucía. Laso plantea, por ejemplo, la puesta en marcha de una embotelladora de agua gestionada con fines sociales. Además, los dos pantanos del Segura en Jaén han quedado excluidos del plan de aprovechamiento turístico y recreativo de la cuenca, así como del plan de actuaciones forestales. Las únicas inversiones que aparecen en el Plan Hidrológico que la Confederación del Segura tiene publicado en su página web son dos millones de euros en la depuración de aguas residuales en las comarcas almerienses de María y Vélez Rubio, con la construcción de cuatro depuradoras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de mayo de 2006