Tribuna:Qué es... | 'El automóvil híbrido'
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Tecnología verde

La preocupación por el medio ambiente, por detener el deterioro del entorno natural y ofrecer un futuro mejor a nuestros hijos, y a los hijos de nuestros hijos, llevó en su día a investigar sobre tecnologías diferentes para la fabricación de vehículos y llegar así a producir en serie unidades más respetuosas con el medio. Una producción que, además, se adelantará a los compromisos adquiridos internacionalmente y con la que se consiguiera ofrecer a los usuarios las prestaciones de un vehículo convencional con menos consumo y bajos niveles de contaminación.

Así, en 1997 y después de muchos años de investigación, nació la Tecnología Híbrida. Fundamentalmente se trata de un sistema que combina motores eléctricos y de gasolina y que consigue resultados inalcanzables con otras tecnologías. Importantes reducciones del consumo, bajas emisiones contaminantes, ausencia de ruidos y todo ello sin mermar el placer de conducción ni otros aspectos vitales en un vehículo como son la seguridad o los costes de mantenimiento.

Durante las frenadas, el motor eléctrico se convierte en generador y carga las baterías.

Hoy en día, esta tecnología es probablemente una solución viable para el futuro inmediato. Ofrece una solución para paliar los problemas surgidos por la crisis energética, el aumento del coste del crudo y la inseguridad en el medio ambiente y el cambio climático.

La tecnología híbrida permite que un motor eléctrico y otro de gasolina funcionen a la vez o independientemente, según los requerimientos de potencia que se solicite al vehículo. En momentos en los que la demanda de potencia es menor (poner en marcha el vehículo, arrancar, circular marcha atrás o a una velocidad lenta) el motor eléctrico es el que transmite la potencia. Cuando se solicita una mayor potencia (mayor velocidad) es cuando entra en funcionamiento el motor de gasolina.

La función clave de la tecnología híbrida es la recarga automática de las baterías eléctricas, recuperando la energía cinética que en otros automóviles se pierde en las frenadas en forma de calor. Y esto es así, porque durante las frenadas el motor eléctrico se convierte en generador y carga las baterías.

El respeto por el medio ambiente es esencial y por eso los valores que en estos momentos alcanza la tecnología híbrida son varios. En primer lugar se encuentra por supuesto la emisión de gases contaminantes, que es un 82% inferior a lo previsto en la Unión Europea para 2005, lo que equivale a una tonelada menos de CO2 al año si se compara con vehículos con motorizaciones diésel del segmento medio.

La segunda ventaja fundamental es la nula emisión de partículas en suspensión, propias también de los motores diésel. En tercer lugar se encuentra la posibilidad de reciclar hasta un 90% de sus piezas. Y finalmente, la escasa emisión de ruido. El silencio de su motor eléctrico favorece el que las ciudades sean lugares con menor distorsión acústica.

A todo ello hay que añadir la semejanza con los vehículos tradicionales en la mayor parte de las prestaciones y servicios. La estructura general es prácticamente la misma y el mantenimiento no exige diferencias significativas. Además por tratarse de un producto innovador los fabricantes ofrecen periodos de garantía de hasta 10 años, muy por encima de los habituales en los coches tradicionales que alcanzan un máximo de tres años.

Toyota ha materializado esta tecnología en el desarrollo del modelo Prius, que empezó a comercializar en serie a partir de 1997 y del que se vendieron 140.000 unidades en su primera versión. La segunda versión, mejorada en valores medioambientales y prestaciones, fue introducida en el mercado en 2005. Las ventas han alcanzado ya las 500.000 unidades en todo el mundo.

Miguel Fonseca es vicepresidente y consejero delegado de Toyota España.

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