"Los usos tradicionales son compatibles"

El pasado febrero, el Gobierno regional de Esperanza Aguirre presentó sus planes para la vertiente madrileña del parque nacional. Las 100.000 hectáreas analizadas y que eran susceptibles de convertirse en parque nacional se redujeron finalmente a sólo un tercio. No obstante, el catedrático de Geografía Eduardo Martínez de Pisón, padre del proyecto madrileño, diseñó sobre la casi totalidad de los terrenos estudiados diferentes figuras de protección, con legislación propia, para impedir que el urbanismo siguiera avanzando sobre la sierra de Madrid.

Coincidiendo con la denominada marcha de primavera de Allende Sierra -una iniciativa que surgió de asociaciones ecologistas, culturales y deportivas de Segovia y Madrid con la vocación de unir ambos lados del Guadarrama-, los organizadores pusieron de manifiesto que "los actuales usos y aprovechamientos tradicionales [ganadería, recolección y usos forestales] son compatibles con la figura del parque nacional".

Allende Sierra demandaba a la Junta de Castilla y León que incluyera necesariamente los pinares de Valsaín, El Espinar, Navafría y Peguerinos (unas 50.000 hectáreas), donde se llevan a cabo este tipo de aprovechamientos, dentro de los límites del parque nacional.

Uso especial

En Madrid, por ejemplo, el proyecto incluye zonas de uso restringido, que tendrán máxima protección; zonas de uso medio o uso moderado, donde sólo se podrán realizar actuaciones puntuales; zonas de uso tradicional (como el monasterio de El Paular), o de uso especial (pistas de esquí).

La zona de preparque, o zona periférica de protección, incluirá espacios como la parte norte de Cercedilla, Soto del Real o Cuelgamuros. El Escorial y el monte de Abantos quedan fuera de la zona de máxima protección, pero se enclavarán en la denominada de paisaje protegido.

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La razón que dio Martínez de Pisón para estas divisiones es que el urbanismo en esa zona ha crecido tanto que el Plan Director de Parques Nacionales (normas básicas que deben cumplir los parques) hace imposible su inclusión.

La propuesta de la Comunidad de Madrid deja también fuera del parque nacional y del preparque unas 25.100 hectáreas. Éstas son denominadas zonas de transición, que es donde se ubican la mayor parte de los grandes núcleos urbanos: Los Molinos, Cercedilla, Guadarrama, San Lorenzo de El Escorial, Collado Mediano, Moralzarzal y Soto del Real. En ellos se podrá construir, aunque de manera controlada. No obstante, los grupos ecologistas consideran que la permisividad de esta propuesta deja el campo libre a unas 200.000 nuevas casas.

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