Rechazada la iniciativa de Rajoy para un referéndum sobre la unidad de España

El PP se queda solo en la defensa de una consulta para la que recabó cuatro millones de firmas

La recogida de millones de firmas para que se convoque un referéndum sobre la unidad de España, que ha ocupado al PP durante el último semestre, se estrelló ayer en el pleno del Congreso. El resto de los grupos rechazó y censuró la iniciativa del PP. Y todos, a excepción del PSOE, encargaron a portavoces adjuntos la réplica al líder de la oposición, Mariano Rajoy. Fue, como todas las proposiciones no de ley, un debate sin réplica. Rajoy, visiblemente enfadado, ofreció tras el debate una conferencia de prensa para decir que la unidad de España será el eje básico de su programa electoral.

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No se celebrará ningún referéndum en toda España para hacer la pregunta que quería el PP: "Considera conveniente que España siga siendo una única nación en la que todos sus ciudadanos sean iguales en derechos y obligaciones, así como en el acceso a las prestaciones públicas". La petición del PP al Gobierno para que se celebrase ese referéndum tomó la forma de una proposición no de ley, que ayer únicamente recabó los votos de los populares en el Congreso.

Mariano Rajoy arrancó sus siete minutos de intervención esgrimiendo "el aval de más de cuatro millones de españoles": las firmas recabadas durante estos meses por el PP para ese referéndum. Y, aunque ya sabía que tendría en contra el voto de todos los demás grupos, Rajoy afirmó: "No podemos siquiera imaginar que un Gobierno democrático se oponga. No sólo porque le costaría mucho encontrar razones para explicar tal rechazo sino porque derribaría todas sus proclamas sobre el diálogo y el deseo de escuchar la voz de los ciudadanos".

El portavoz socialista, Diego López Garrido, le contestó que el PP "insta al Gobierno a preguntar a los españoles por una obviedad, que España es una nación". "Eso ocurre", según López Garrido, "porque el PP, desde que ganó las elecciones José Luis Rodríguez Zapatero y las perdió Rajoy ha puesto todas sus energías en azuzar, en vez de promover la convivencia, la tolerancia y el respeto al pluralismo".

Los españoles, inquietos

Rajoy dio por demostrado que "se están produciendo modificaciones que afectan a la nación, a la soberanía, a la unidad y a la igualdad de los españoles", y que los españoles "están inquietos" porque "ven que proliferan presuntas naciones y realidades nacionales de nueva planta". López Garrido le contestó: "Los españoles no están inquietos; el inquieto es usted".

El intercambio dialéctico entre Rajoy y López Garrido tuvo en una frase del líder del PP su episodio más aplaudido de la tarde por parte de las bancadas de uno y otro lado del hemiciclo. Rajoy dijo que la "voladura del consenso constitucional" que, a su juicio, ha emprendido el Gobierno socialista al introducir con las reformas estatutarias en Cataluña y en Andalucía "son puros antojos de gobernante desnortado que, para dar gusto a sus socios nacionalistas y sin medir consecuencias de sus actos, piensa que puede cambiar las estructuras del Estado como quien cambia los muebles de La Moncloa". López Garrido le replicó: "Tenía dificultades para calificar una iniciativa como la suya. Usted me ha dado el mejor: Es el antojo de una oposición desorientada".

Entre Rajoy y López Garrido, intervinieron los restantes grupos (cada uno durante cinco minutos) a excepción del Grupo Mixto, que no participó en el debate. Todos para rechazar la iniciativa del PP, aunque con argumentos diversos. Mientras Joan Herrera (de Izquierda Verde) defendía un rotundo en el referéndum catalán del próximo 18 de junio como mejor forma de responder a "la catalanofobia del PP", Agustí Cerdà, de ERC, destacaba que la coincidencia de su grupo con los populares en el rechazo al Estatuto catalán ocurre "desde la más profunda discrepancia".

O mientras Aitor Esteban, del PNV, recordaba que en el País Vasco hubo un muy escaso respaldo a la Constitución Española y, por tanto, a que España sea una nación, Luis Mardones, de Coalición Canaria, ponía el acento en que la iniciativa del PP podría "dividir a la sociedad española entre los que están a favor de una idea y los que están en contra de esa idea". Esa polémica idea a la que se refería Mardones es la unidad indivisible de la nación española.

Tras el debate, y en protesta por la ausencia de réplica, Rajoy convocó a los medios de comunicación para quejarse por el formato y para anunciar que la campaña electoral del PP para las próximas elecciones generales tendrá "como primer punto del programa la defensa de la España constitucional". Según Rajoy, su partido se ofrecerá a "la inmensa mayoría de los españoles que quieren que España siga siendo una nación".

LAS FRASES DEL DEBATE

- Mariano Rajoy (PP): "El primer punto del programa electoral del PP en las próximas elecciones será la defensa de la nación española y de la Constitución"

- Diego López Garrido (PSOE): "El PP insta al Gobierno a preguntar una obviedad, que España es una nación"

- Jordi Xuclà (CiU): "El PP ha creado una herida grande entre parte de Cataluña y el resto de España"

- Agustí Cerdà (ERC): "Estamos juntos en el "no" al Estatuto catalán desde la más absoluta discrepancia"

- Aitor Esteban (PNV): "En 1978 no todos decidimos que España es una nación"

- Joan Herrera (IU): "Ustedes [señalando al PP] son responsables de haber sembrado el odio en España"

- Luis Mardones (CC): "Romper la convivencia es más peligroso que romper el consenso"

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0016, 16 de mayo de 2006.

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