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El catedrático Miguel Ángel Quintanilla será el nuevo secretario de Estado de Universidades

Estuvo al frente del máximo órgano de coordinación universitaria entre 1991 y 1995

El catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia, Miguel Ángel Quintanilla, será nombrado mañana secretario de Estado de Universidades e Investigación por el Consejo de Ministros, en sustitución de Salvador Ordóñez. Quintanilla ha sido senador del PSOE por Salamanca durante dos legislaturas (desde 1982); ha sido secretario general del Consejo de Universidades (entre 1991 y 1995), con Alfredo Pérez Rubalcaba y Gustavo Suárez Pertierra como ministros, y fue uno de los ocho expertos escogidos el pasado año para ayudar a elaborar la reforma de las carreras.

Miguel Ángel Quintanilla Fisac (Segovia, 1945) es militante del PSOE desde hace muchos años y ya durante su etapa como senador fue designado vicepresidente primero de la Comisión de Educación, Universidades, Investigación y Cultura. Tiene igual vinculación con el mundo de la universidad que con el de la ciencia. Es un teórico de la ciencia desde las humanidades, según dicen sus compañeros.

Es catedrático en la Universidad de Salamanca, centro al que regresó cuando dejó el cargo de secretario general del Consejo de Universidades (el actual Consejo de Coordinación Universitaria) para dedicarse a su familia, tal y como declaró entonces. Sus compañeros de partido le describen como inquieto, curioso, reflexivo, llano y con sentido de equipo.

Este filósofo deberá afrontar en los próximos dos años dos grandes reformas en el ámbito universitario -la de la Ley Orgánica de Universidades (LOU) y la modificación de las carreras para homologarlas con el resto de la UE-, así como el impulso presupuestario de la investigación científica a la que el Gobierno se ha comprometido.

Presumiblemente modificará casi en su totalidad el actual equipo vinculado a la secretaría de Estado de Universidades e Investigación. De este cargo dependen una secretaría general (la de Política Científica y Tecnología) y cuatro direcciones generales (de Universidades, de Política Científica, de Política Tecnológica y la secretaría general del Consejo de Coordinación Universitaria, que tiene rango de dirección general).

Quintanilla ha estado vinculado al mundo universitario, científico y en cierto modo también al de la comunicación. En el Consejo de Universidades puso en marcha la primera experiencia rigurosa para analizar la situación de las universidades, el Plan Nacional de Evaluación de la Calidad de las Universidades. En esa misma época, participó además en la implantación de carreras universitarias, con la aprobación de 20 nuevas en 1992. También impulsó la ampliación del distrito compartido universitario y el sistema de movilidad de estudiantes, creado unos años antes. El último cargo relacionado con la gestión universitaria que ha ocupado ha sido el de vicerrector de profesorado de la Universidad de Salamanca, con el ex rector de este centro Ignacio Berdugo.

El nuevo secretario de Estado dirige el Instituto Universitario de Estudios de la Ciencia y la Tecnología, centro adscrito a la Universidad de Salamanca, y en el que ha puesto en marcha la Agencia de Comunicación Científica, que se dedica a la difusión de noticias sobre ciencia.

Este filósofo, aparte de ser autor de diversos libros sobre filosofía de la ciencia y lógica, ganó el Premio Fundesco de Ensayo en 1988 por la obra Tecnología: un enfoque filosófico, y el Premio Espasa de Ensayo en 1989, por La Utopía racional.

La incorporación de Quintanilla al equipo del Ministerio de Educación tendrá lugar cuatro semanas después de que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, realizara una crisis de Gobierno en la cual cambió, entre otros, a la ministra de Educación, sustituyendo a María Jesús San Segundo por Mercedes Cabrera.

Zapatero habló precisamente ayer de educación en el acto de conmemoración del 75 aniversario de la Federación de Enseñanza de UGT. Allí, Zapatero pidió a los profesores que sean "promotores y partícipes de la cultura del esfuerzo", que también reclamó a los alumnos y a las administraciones. Reconoció la aportación "neurálgica" de los docentes para llevar a las aulas la reforma educativa y aseguró que las familias dispondrán de tiempo para participar en las tareas escolares. Zapatero se comprometió además a facilitar "los medios que necesite" al sistema educativo, informa Carmen Morán.

El presidente del Gobierno desgranó ayer los retos que tiene por delante el sistema educativo: más plazas de educación infantil, aumento de becas, alcanzar el 85% de jóvenes con estudios medios, tratar adecuadamente la diversidad de alumnos en las aulas y favorecer la educación de los niños inmigrantes, un capítulo en el que España, dijo, "dará la talla como país".

Para todo ello, Zapatero se comprometió a "mantener" e "intensificar" el esfuerzo presupuestario a lo largo de la legislatura, informa Juan Antonio Aunión. Aunque el presidente recordó a los profesores que está en sus manos hacer realidad en las aulas la nueva reforma educativa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de mayo de 2006