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El futuro de Cataluña

Maragall cierra la crisis a costa de incorporar un consejero de ERC a quien el fiscal investiga

Tal como se había propuesto, el presidente Pasqual Maragall cerró ayer a mediodía la crisis de Gobierno catalán que había abierto la víspera, con relevos en los titulares de los seis departamentos que pretendía renovar. Sus aliados de Esquerra Republicana (ERC) e Iniciativa Verds (ICV-EUiA) renunciaron a echarle un pulso esta vez, como habían hecho con éxito en octubre. En su rápido éxito soltó el lastre de seis consejeros que consideraba quemados, pero incorporó un problema: el nuevo titular de Gobernación, el republicano Xavier Vendrell, se halla en el centro de una investigación del fiscal por supuesta coacción en el cobro de cuotas para ERC.

La remodelación ha consistido en la incorporación de figuras de trayectoria política reconocida, como los nuevos consejeros de Cultura e Industria, los socialistas Ferran Mascarell y Jordi Valls, y el ecosocialista Francesc Baltasar, en Medio Ambiente y Vivienda. Junto a ellos se incorpora el socialista Jordi William Carnes en Agricultura y los republicanos Manel Balcells en Universidades y el citado Vendrell en Gobernación. El presidente firmó a mediodía los decretos de cese y nombramiento y los comunicó a las dos de la tarde en una comparecencia en el palacio de la Generalitat en la que no admitió preguntas de los periodistas.

Cambian los titulares de Gobernación, Cultura, Agricultura, Medio Ambiente, Trabajo e Industria, y Universidades

ERC e ICV renuncian a echar un pulso al presidente y aceptan la remodelación que rechazaron en octubre

El tripartito se refuerza para asegurarse que podrá agotar la legislatura

Los relevados son tres socialistas, dos republicanos y un ecosocialista

Esquerra sitúa al frente de Gobernación al cargo que envió cartas a contratados de la Generalitat pidiendo dinero para su partido

Dos horas después, Maragall justificó los cambios en la sesión de control parlamentario del Gobierno. En respuesta al presidente de Esquerra, Josep Lluís Carod, los calificó como una necesidad para "encarar la segunda parte del mandato" y para que el Gobierno esté en la mejor disposición de aplicar y desarrollar el nuevo Estatuto "al día siguiente del referéndum".

Los cambios que ahora ha introducido eliminan del Ejecutivo a los consejeros que en octubre tuvo que renunciar a sustituir por la oposición de las direcciones de los tres partidos aliados. Desde este punto de vista, Maragall ha logrado lo que quería y ha impuesto su voluntad a los dirigentes del tripartito. Los salientes son tres socialistas, Antoni Siurana, Caterina Mieras y Josep Maria Rañé; dos republicanos, Joan Carretero y Carles Solà; y un ecosocialista, Salvador Milà.

El nombramiento de Vendrell, hasta ayer secretario de organización de su partido y secretario general del Departamento de Presidencia, provocó un inmediato y duro rechazo de la oposición. Vendrell ha protagonizado en las últimas semanas una fuerte tormenta política por haber exigido el pago de cuotas a ERC a un número todavía no determinado de cargos de confianza de la Generalitat en los departamentos dirigidos por su partido, bajo la advertencia de rescisión de contrato. El asunto está en manos de la fiscalía, que ha abierto diligencias.

La inclusión de Vendrell en el Gobierno fue propuesta a Maragall por la dirección de ERC, en la entrevista que sus máximos dirigentes, Carod, Joan Puigcercós y Josep Bargalló, celebraron por la mañana con Maragall para comunicarle que apoyaban la remodelación y aceptaban la sustitución de Carretero, que se había convertido en un público detractor de la política de Maragall en varios puntos esenciales de su programa.

Carretero se ha opuesto activamente a la aprobación del Estatuto, a elaborar una ley electoral que estableciera la igualdad de voto en todo el territorio y había provocado el retraso de la nueva organización territorial de Cataluña en siete veguerías. Pero ERC aceptó sustituirle sólo al precio de obligar a Maragall a colocar en su lugar a otro dirigente independentista de perfil político muy similar. Vendrell es también uno de los más decididos partidarios de que ERC rechace el Estatuto de autonomía en el referéndum previsto para el 18 de junio.

Tanto Carod como el propio Maragall restaron importancia a los problemas que pueda provocar al Gobierno el hecho de que Vendrell sea objeto de una investigación por el fiscal. El deseo de relevar a Carretero -que en unas recientes declaraciones acusó al presidente Zapatero de "demagogo" y cargó contra el Estatuto- impelió al presidente de la Generalitat a aceptar la propuesta de la cúpula republicana.

Maragall se defendió con convicción ante los ataques de Mas y del presidente del PP, Josep Piqué, en este punto. A Piqué le recriminó que "la derecha siempre recurre a la descalificación personal", como ha hecho también con el nuevo ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Y a Mas le contraatacó recordándole una por una seis crisis sucesivas de los Gobiernos de CiU entre 2000 y 2002. Y destacó que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha anulado el decreto de la última, que incluía precisamente el nombramiento del propio Mas como conseller en cap.

El presidente y los tres partidos aprovecharon la ocasión para lanzar el mensaje de que no habrá adelanto electoral tras el referéndum del Estatuto. Al dar a conocer su apoyo a la remodelación, Carod destacó sobre todo que con ella el Gobierno catalán "se consolida y refuerza para poder agotar la legislatura". Y, además, subrayó que al ofrecer esta "garantía de perdurabilidad", queda claro que ERC tiene "las manos libres" para seguir defendiendo su rechazo al Estatuto hasta el referéndum. Se ha visto, afirmó, que ERC "no cambia su posición sobre el Estatuto al precio de mantenerse en el Gobierno".

Librarse de esta presión era considerado ayer como una ventaja por los republicanos de cara a la campaña por el referéndum del Estatuto, a la que acudirá con una posición distinta de sus aliados del tripartito. El líder de la oposición, Artur Mas, de CiU, ya subrayó ayer que el nuevo Gobierno "está tan dividido como el anterior respecto al punto más importante de su programa: el Estatuto".

Aunque la dirección de Iniciativa Verds-Esquerra Unida, el tercer socio del Ejecutivo catalán, también se plegó a la voluntad de Maragall, lo hizo dejando bien clara su opinión contraria. Su líder, Joan Saura, afirmó que ni el procedimiento ni el momento son los apropiados. El momento político debía ser, a su juicio, el día siguiente al referéndum del Estatuto. Y el procedimiento debía haber incluido la continuidad del Salvador Milà en Medio Ambiente. Saura calificó de "injusto" su relevo y aseguró que su sustituto "aplicará la misma política porque es la que figura en el Pacto del Tinell". Saura dejó claro que si bien Maragall ha logrado imponer su voluntad "ha perdido autoridad moral" a los ojos de ICV porque no ha podido dar otro argumento para el relevo de Milà que el hecho de que "la crisis ha de afectar a todos los partidos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de abril de 2006