Entrevista:MANUELA ROMERALO | Sumiller

"Yo no soy de meter puros"

Pregunta. Campeona mundial de habanosumilleres. ¿Es usted la fallera mayor del puro?

Respuesta. Ah, pues qué bonito, ¿no? En este momento creo que sí, que soy la fallera mayor del habano.

P. ¿Se lo fuma todo?

R. Me fumo los cigarros buenos, los habanos. Para mí el tabaco negro cubano es el mejor del mundo.

P. ¿Y se fuma también el tabaquito de la risa?

R. ¿Marihuana? Ah no, no, no. Me tengo que cuidar por la profesión que tengo. No porque me parezca ni bien ni mal.

P. Creo que la ministra de Sanidad la va a llevar por los colegios para que aprendan los infantes.

R. Sería buen ejemplo, porque lo que yo hago es difundir la cultura del habano, una tradición española.

P. Y luego, por los hospitales.

R. ¿Pero por qué no? Si uno se fuma un habano de forma correcta... Lo que pasa es que a veces se hace mal uso y se inhala el humo. Como en todo, el veneno está en la dosis.

P. ¿Con qué se fuma un puro?

R. Sobre todo con la intolerancia.

P. ¿Y con quién?

R. Con una compañía agradable. Pero fumo mucho sola, porque lo hago cuando estoy tranquila, por la noche cuando llego a casa.

P. ¿Es el único placer que ejercita en solitario?

R. Vamos a dejarlo como que sí [ríe].

P. ¿A quién le metería un puro?

R. Yo no soy de meter puros. Soy bastante tolerante.

P. Puros de cinco fortalezas y tres grosores. Suena tremendo.

R. Tenemos un vitolario inmenso. Fortalezas de suave a fuerte y calibres finos, medios o gruesos.

P. Dice que el maridaje de los cigarros es fundamental. ¿Como el de las personas?

R. Claro. Maridaje es armonía, equilibrio en cualquier relación de tu vida.

P. ¿Y usted entiende más del maridaje de los puros o del de las personas?

R. Pues mire, me resulta más fácil en el tema de los puros. En un habano nunca hay malos humos; en las personas, a veces, sí.

P. "Me llaman Miss Cohiba". ¿No es para matarla?

R. ¿Por qué, ja, ja, ja? ¿A usted se lo parece? A mí me hace gracia. Es un apelativo que me pusieron en Cuba algunos periodistas cuando el campeonato mundial.

P. De pequeña quería ser princesa. ¿Le parece un planazo lo de Letizia?

R. Uf, imagínese. Yo quería ser princesa, sobre todo para llevar vestidos bonitos. Y yo sería una princesa que fumaría habanos, seguro. No sé si Letizia los fuma, pero yo lo haría.

P. Se licenció en psicología clínica. Tendrá una esquizofrenia muy académica.

R. Evidentemente, sí. Pero me permite vivir. No es patológica.

P. Ganó también un concurso de orujos. ¿Siempre dándole al frasco o al cigarro?

R. Sí. Me dicen que me doy a todos los vicios. Pero donde me ve, alcohol no soy capaz de ingerir mucho. Cuando catamos, escupimos.

P. ¿Y si cata un Vega Sicilia no le da pena escupirlo?

R. Hay vinos que no escupo, porque me parece un crimen. Me reservo.

P. ¿Dónde le gustaría meter la nariz?

R. En este momento, en un Cohiba Behike.

P. A 375 euros cada uno. Supongo que se tragaría no ya el humo, sino incluso la vitola.

R. No me tragaría el humo, pero fumaría hasta quemarme las uñas.

P. "Después de practicar el sexo, prefiero un puro". ¿Es insaciable?

R. Dependiendo en qué. En el sexo, no. Pero después me fumo un puro con toda tranquilidad.

P. ¿El puro es su mejor combustión?

R. Qué cosas me pregunta. Un cigarro no me enciende. Me da paz. A mí me enciende una buena conversación, un físico, la belleza.

P. ¿Cómo es usted, humos aparte?

R. Yo me veo una persona muy inquieta, muy curiosa. Y muy exigente conmigo misma. Siempre tengo la sensación de lo que me queda por aprender. Y disfruto, por ejemplo, leyendo un libro de habanos.

P. ¿Cómo termina? ¿Se casan?

R. Hacen buen maridaje siempre con algo.

Manuela Romeralo, en el restaurante donde ejerce de sumiller, junto al IVAM, en Valencia.
Manuela Romeralo, en el restaurante donde ejerce de sumiller, junto al IVAM, en Valencia.JESÚS CÍSCAR

PERFIL

Con 35 años, esta toledana, que cata vinos, aguas, destilados, habanos y quesos, y que ejerce en el restaurante La Sucursal, en Valencia, está aún "atontada", afirma, por su triunfo mundial como habanosumiller en La Habana. Se confiesa ave nocturna, y dice que "ser sumiller no es un trabajo, sino una forma de vida"

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