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Reportaje:

El dinero del 'Evangelio de Judas'

Desde su descubrimiento, en 1970, el manuscrito se ha movido entre oscuros negocios de compra y venta

La sociedad National Geographic anunció la semana pasada a bombo y platillo que había tenido acceso a unos papiros de 1.700 años de antigüedad conocidos como el Evangelio de Judas. Explicaron cómo un deteriorado manuscrito, desenterrado en Egipto hace tres décadas, se había abierto camino a través del oscuro callejón del mercado de antigüedades hasta que una marchante de arte suiza lo "rescató" de la oscuridad. Pero ahora se ha sabido que la marchante fue detenida hace unos años en medio de una investigación sobre contrabando de arte. También se ha destapado que después de que le fallara la venta del manuscrito en el mercado privado hizo un trato con una fundación creada por su abogado para ganar al menos lo que hubiera obtenido con su venta, o más.

National Geographic pagó a la fundación para restaurar el manuscrito y compró los derechos sobre el texto. Como parte del trato con la fundación, la marchante, Frieda Tchacos Nussberger (de 65 años), ganará entre 825.000 y 1.500.000 euros por los proyectos de National Geographic, según su abogado. Y pueden ser más.

Los detalles sobre el hallazgo del manuscrito son tortuosos. Según National Geographic, fue encontrado por unos granjeros egipcios en una cueva en 1970. Después fue vendido a un marchante y, desde entonces, ha pasado por varias manos en Europa y Estados Unidos. Nadie cuestiona la autenticidad del Evangelio de Judas [escrito en copto en el siglo II por la secta gnóstica de los cainitas y que sostiene que Judas Iscariote no traicionó a Jesús, sino que fue uno de sus discípulos más cércanos. Pero los detalles del descubrimiento han despertado la preocupación de arqueólogos y estudiosos acerca de los marchantes que venden antigüedades y de los museos y coleccionistas que los compran. Para algunos, los marchantes "están intentando sacar un valor económico a algo que realmente no les pertenece".Otros, sin embargo, no ven problema en llegar a acuerdos económicos si se quiere acceder a los textos para difundirlos.

Tchacos Nussberger adquirió en el año 2000 los papiros, por unos 250.000 euros, a otro marchante que los guardaba en una caja de seguridad en Long Island. Tchacos trató inmediatamente de volver a venderlos a la biblioteca de la Universidad de Yale. Los responsables de este campus han argumentado que no los compraron porque "había algunos puntos sin resolver sobre su procedencia".

En 2001, Tchacos se lo vendió a un marchante de Ohio por dos millones de euros, pero el trato se rompió porque el comprador no llegó a pagar. Aconsejada por su abogado, Mario Roberty, reclamó la propiedad de los documentos y se los cedió a la Maecenas Foundation for Ancient Art (Fundación para el Arte Antiguo Mecenas), un organismo creado unos años antes por el propio Roberty.

El contrato de cesión dice que Tchacos recibirá de los ingresos que genere el Evangelio de Judas una suma equivalente a la que hubiera recibido de la venta al marchante de Ohio. También recibirá otros 660.000 euros que ella adelantó a la fundación para pagar los trámites legales y por los esfuerzos de las primeras restauraciones, explicó Roberty. El abogado afirmó que ya han empezado a pagar a Tchacos, pero no especificó la cantidad.

Terry Garcia, vicepresidente de programas de National Geographic, aseguró que su organización ha "oído algunos rumores" sobre posibles problemas legales en los que se ha visto envuelta Tchacos Nussberger, pero no puede confirmarlos. Garcia añadió que National Geographic sólo ha estado en contacto con la fundación. La relación financiera de Tchacos Nussberger con la fundación, o las controversias sobre otras antigüedades que haya vendido, no son relevantes para la historia del Evangelio de Judas, añadió Garcia. Nacional Geographic ha tomado parte en el proyecto porque era una oportunidad para salvar un documento único: "No todos los días se encuentra un evangelio perdido". Pero a los estudiosos que han hecho campaña en contra del comercio de antigüedades de dudosa procedencia sí les preocupa. "El objeto ha sido cuidado de cualquier manera durante años porque la gente que los ha tenido estaba más preocupada por hacer dinero que protegerlos", aseguró Jane C. Waldbaum, presidenta del Instituto Arqueológico de América.

Tchacos Nussberger rechazó haber tratado de conseguir beneficios del Evangelio de Judas. Dice que su detención en Italia fue "insustancial". "He estado en el infierno y he vuelto, y he salvado algo para la humanidad", dijo.

La semana pasada, National Geographic empezó una gran campaña sobre el manuscrito, plasmada, entre otros, en dos nuevos libros, un documental de televisión y una exposición. La sociedad no ha comprado el documento, sino que ha pagado 825.000 euros a la fundación Maecenas por los contenidos del manuscrito. Una parte de los beneficios que generen los proyectos de National Geographic se destinarán a pagar a la fundación. Esta fundación fue creada hace unos años por el abogado de Tchacos Nussberger, Mario Roberty, bastante antes de que recibiera el Evangelio de Judas.

La fundación, que trabaja además para devolver antigüedades a sus países de origen, aseguró. Cuando Tchacos Nussberger entregó el documento a la fundación en 2001, él rápidamente se puso en contacto con las autoridades egipcias y les aseguró que el manuscrito les sería devuelto, sostiene. Además, señaló que la fundación tiene todos los documentos legales del manuscrito.

Según los textos publicados por National Geographic, las convicciones religiosas fueron las que empujaron a Tchacos Nussberger a salvar el texto. "Creo que fui elegida por Judas para rehabilitarlo", asegura Tchacos Nussberger. No se menciona en esos textos el incidente de 2001, cuando Tchacos fue detenida en Chipre, reclamada por las autoridades italianas por una investigación sobre obras de arte sacadas ilegalmente del país. Paolo Ferri, el fiscal del caso, explicó que fue acusada de diversos delitos, pero recibió una condena reducida, suspendida posteriormente porque aceptó devolver los objetos reclamados por Italia. La marchante y su abogado aseguran que todos los negocios con antigüedades realizados por Tchacos en Italia y en cualquier parte han sido legales. La marchante explicó que ella, como otros colegas, ha tenido problemas con las leyes sobre el comercio de antigüedades porque éstas han cambiado mucho en los últimos años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de abril de 2006