Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:CRISTINA GARMENDIA | Presidenta de Genetrix y de Inbiomed

"El científico ya no cree venderse si trabaja en empresas"

Cristina Garmendia (San Sebastián, 1962), doctora en Biología y presidenta de Genetrix, una de las principales empresas españolas de biotecnología, está detrás de casi todos los proyectos surgidos en este campo en San Sebastián en los últimos tiempos. Hace unos meses presentó Biobide, un centro de testado masivo de fármacos, liderado por el científico Juan Carlos Izpisúa. Y la semana pasada anunció que la Fundación Inbiomed que preside realizará el primer ensayo europeo de terapia celular para combatir la epidermolisis bullosa distrófica, una enfermedad congénita de la piel.

Pregunta. ¿Cuál es la importancia de este ensayo clínico?

Respuesta. La epidermolisis es una enfermedad muy discapacitante. Quienes la padecen no pueden atarse un zapato o abrir una puerta. Les falta colágeno 7, el pegamento de la piel, por eso se les desprende y les salen llagas. Pensamos en crear una piel artificial con células del paciente y de un donante. Lo probamos en una niña de Valencia y funcionó. Pero es un tratamiento muy caro para una enfermedad rarísima -en España hay 170 afectados- que hay que ensayar en otros enfermos. Si Kutxa no lo financiara (935.000 euros) sería imposible realizarlo. Creo además muy importante la significación de que una Obra Social promueva la investigación contra enfermedades raras.

"No sólo hay que apoyar la ciencia, sino toda su secuencia hasta el mercado"

"Faltan gestores cualificados en biotecnología y no hay esfuerzo de captación"

P. Inbiomed creará esa piel en San Sebastián, donde promueve un polo biotecnológico. ¿Hay un núcleo científico que lo justifique?

R. Hay una base científica, gente buena, muy concentrada, y además en distintas disciplinas. En medicina regenerativa estaría Inbiomed, en biomateriales Inasmet, hay grupos de investigación en la UPV, además del Hospital Donostia y centros clínicos privados. Y esta mezcla público-privada es muy interesante para impulsar polos.

P. Dicen que el Gobierno vasco no quería que el centro testado de fármacos se ubicara en San Sebastián.

R. Cuando uno hace estrategia de comunidad y un proyecto se sale fuera de esa estrategia, incomoda. Pero ha visto que puede ser interesante y se ha sumado al proyecto.

P. Crearon Genetrix al constatar que la investigación no tenía su reflejo en la industria. ¿Sigue ocurriendo?

R. La ciencia es excelente en España, que contribuye al 4% de las publicaciones científicas mundiales. Pero el indicador de patentes es patético, aunque se advierte un cambio que se percibirá para finales de 2006, tanto en el número como en la calidad de las iniciativas.

P. Entonces, ¿no se está perdiendo el tren de la ciencia?

R. Intentamos que no. Hay un cambio de tendencia con una apuesta muy potente por parte del Gobierno.

P. ¿Con la legislación?

R. Se intenta montar un entorno más favorecedor del sector tanto con la movilización de recursos como con iniciativas legislativas. Pero no es igual en todos los campos. Es más restrictivo por ejemplo en medioambiente que en biomedicina.

P. ¿La religión está condicionando mucho el avance?

R. Evidentemente influye, sobre todo a los investigadores que manejan fuentes celulares embrionarias, materia en la que España lleva una política muy aperturista. Los que estamos en ensayo clínico, hoy por hoy, no las manejamos. Trabajamos con células de origen adulto y aquí la legislación está perfectamente desarrollada.

P. ¿Cómo ha evolucionado la biotecnología y cuál es su importancia?

R. La biotecnología está en nuestras vidas de muchas formas, aunque no nos demos cuenta. Está en la alimentación -cultivos transgénicos, aditivos, antioxidantes...-, pero también en la cosmética y la medicina. Muchísimas vacunas o tratamientos son de origen biotecnológico. Como ciencia es muy horizontal, abarca multitud de sectores y tiene mucho impacto en la economía basada en el conocimiento. De hecho, como la ciencia en general, empieza a verse como motor económico. Y los científicos sienten ya que trabajar con I+D de empresas no significa venderse a la empresa, sino trabajar conjuntamente con ella para beneficiar a todo el sistema.

P. ¿La fuga de cerebros sigue siendo una realidad?

R. En los últimos años ha habido varias iniciativas potentes de centros públicos y privados, como el CIMA en Navarra o el Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona, que han atraído a gente. Lo que veo que faltan son gestores cualificados en este campo y no veo que exista un esfuerzo para su captación No sólo hay que apoyar la ciencia porque sea el primer eslabón de la cadena. Hay que apoyar la secuencia completa hasta llegar al mercado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de abril de 2006