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El Gregorio Marañón amplía sus urgencias

sin licencia de obras La rotura de una cañería inutilizó 1.600 historias clínicas al inundar el archivo

El hospital Gregorio Marañón está ampliando desde principios de enero su servicio de urgencias sin haber obtenido la pertinente licencia de obras, que no solicitó hasta el pasado 28 de febrero, según admite un portavoz. Cinco semanas antes, las obras causaron la destrucción de 1.600 historias clínicas de enfermos del hospital al romperse una conducción de agua. La Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid inspeccionará las obras esta semana.

Las historias destruidas son de pacientes atendidos por el Gregorio Marañón en los últimos ocho años y estaban almacenadas en el archivo del hospital, situado en un sótano bajo las urgencias.

Un portavoz del hospital, sin embargo, restó importancia al hecho de que el centro haya empezado las obras sin haber obtenido la licencia que concede el Ayuntamiento. "Es un simple trámite administrativo. Tenemos todo el proyecto aprobado, y la falta de licencia no convierte las obras en ilegales", afirmó.

Carmen Sánchez Carazo, concejal del PSOE en el Ayuntamiento, considera en cambio que la falta de licencia es "una ilegalidad manifiesta, una falta de previsión enorme y una absoluta irresponsabilidad por parte de la gerencia del hospital y de la Consejería de Sanidad".

"Es inconcebible que un hospital público emprenda un proyecto tan importante como la ampliación de sus urgencias sin tener la licencia municipal de obras concedida y sin que los técnicos de Urbanismo hayan comprobado que las obras son seguras. Da la casualidad, además, que las obras provocaron un incidente de consecuencias irreparables, como es la pérdida de 1.600 historiales. Es lógico preguntarse si esto hubiera sucedido con una correcta tramitación del proyecto", critica Sánchez Carazo.

La concejal explica que, tras sospechar que el hospital no tenía licencia, consultó al jefe del Departamento de Disciplina Urbanística del Ayuntamiento de Madrid, Jorge Ortueta Antunes. "Me dijo que no encontraban la licencia, por lo que él sospechó que no la tenían", explica la edil.

Ortueta decidió entonces enviar un equipo de inspectores al hospital, que acudirá a las obras esta misma semana, según confirmaron fuentes del Ayuntamiento de Madrid.

La inundación que causó la destrucción de las historias clínicas ocurrió el pasado 20 de enero, cuando una maquina rompió una conducción de agua de más de 10 centímetros de diámetro. La riada consiguiente afectó al archivo de historias, favorecida por "el deficiente aislamiento del techo", según UGT, "como han denunciado desde hace 10 años los responsables del archivo".

El agua dañó 2.000 historiales, pero el hospital logró reparar unos 400 tras dos meses de trabajo. El resto, con los resultados de pruebas diagnósticas y notas médicas de tratamientos, enfermedades, antecedentes y demás información, quedó destrozado.

Sánchez Carazo explicó que "la ley de Protección de Datos obliga a los hospitales a guardar los historiales con las máximas medidas de seguridad para que éstos no se pierdan o deterioren". "En este caso está claro que las medidas de seguridad no eran las adecuadas. Esto ha causado una gravísima pérdida para los ciudadanos afectados, de la que la gerencia del hospital debería asumir la responsabilidad", concluye la concejal socialista.

El portavoz del Gregorio Marañón destacó que "la ampliación de las urgencias es una necesidad urgente para el hospital". "El servicio tiene problemas de espacio para acoger los aumentos de demanda asistencial y se ha intentado llevar adelante el proyecto con la mayor celeridad posible", añadió.

Según Sánchez Carazo, "está muy bien que se quieran hacer rápido las obras, pero lo mínimo exigible es que se hagan bien; no fuera de la legalidad ni destruyendo historias clínicas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de abril de 2006