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Sanchis Sinisterra reflexiona sobre el dolor en 'Sangre lunar'

La obra se estrena hoy en el teatro María Guerrero, del CDN

Sangre lunar, de José Sanchis Sinisterra, está sin estrenar desde 2001. Hoy llega a los escenarios esta historia poliédrica y cartesiana, que habla de los mecanismos del ser humano para relacionarse con el dolor. El montaje, del Centro Dramático Nacional, llega al teatro María Guerrero de Madrid con dirección de Xavier Albertí y música de Albert Llanas, que han creado algo cercano a una ópera de cámara contemporánea.

"Para ver la obra el espectador tiene que ir con los deberes hechos". Es una máxima de Sanchis, quien dice que sus obras necesitan un público que esté dispuesto a escuchar y reflexionar sobre lo que ocurre en el escenario. Como en otras obras suyas, en Sangre lunar hay más preguntas que respuestas y aquí el autor sitúa al espectador en una posición en la que tiene que contestarse qué haría él en una situación así.

La historia puede resultar familiar. Una chica hospitalizada y en coma, desde hace 10 años, queda embarazada. La situación supone todo un revulsivo para la clínica donde está la enferma, para la familia, para la sociedad... Las sospechas recaen en un empleado del centro. La obra de Sanchis se publicó en 2001. La película Hable con ella, de Pedro Almodóvar, con similar argumento, se estrenó en 2002. Tanto el director manchego como el autor valenciano se inspiraron en una historia real. La de Kathy, una mujer que fue violada en el verano de 1995 en el Westfall Health Care Center, en el estado de Nueva York (Estados Unidos), donde se encontraba hospitalizada en coma profundo. El niño nació y la prueba de ADN confirmó que el violador era un enfermero.

El tratamiento que ambos creadores dieron a sus respectivas obras es desde cualquier punto de vista distinto e incluso divergente. Sanchis involucra a todo el entorno de la enferma, a la que no salva del coma. No altera la realidad, que no fue otra que el niño nació con enfermedades cardiovasculares graves, a consecuencia de las cuales falleció dos años después. La madre murió en 1997.

Según Albertí, Sanchis crea un lenguaje en busca de una forma: "Salpica todo de contradicciones conscientes en las que se revela lo agresivo de lo cotidiano, planteando recorridos hacia preguntas sin respuesta", y añade: "En la obra también se nos recuerda cómo nos relacionamos con las diversas presencias ausentes que nos rodean en nuestras vidas".

En el reparto intervienen Antonio Valero, Mario Vedoya, Lurdes Barba, Borja Elgea, Patxi Freytez, Lina Lambert e Isabel Rodes, además de una acordeonista, y en el papel de Lucía está, por un lado, la voz de Lucía Quintana, y en escena Carmen Santoro, una especialista en movimiento que interpreta a una comatosa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de marzo de 2006