Entrevista:Jordi Roqueta | Jefe de la UCI del Vall d'Hebron

"A la pequeña la vamos a salvar"

"A la pequeña Alba la vamos a salvar". Así se expresó ayer el jefe de la UCI pediátrica del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, Jordi Roqueta, quien apuntó, no obstante, que "existen muchas posibilidades de que la niña sufra secuelas motoras o cognitivas", cuyo alcance no se conocerá hasta dentro de unas semanas.

Roqueta recordó que Alba ingresó en el centro hospitalario en una situación "de compromiso vital grave", es decir, "de amenaza de muerte inminente". La pequeña, que sufría traumatismo craneoencefálico, fue sometida a una craneoctomía descompresiva (retirada del hueso temporal y parietal) para reducir la presión de la inflamación en el cerebro y evitar daños neurológicos. Pese a la gravedad de su estado, Alba ha ido experimentando día a día una sensible mejora. "A medida que se le ha reducido la dosis de fármacos que la mantienen sedada y en coma inducido, la niña ha empezado a abrir los ojos y a responder a los estímulos sensitivos en las extremidades", explica Roqueta.

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Lo que preocupa ahora a los médicos es "el despertar" de Alba. "No sabemos si sus movimientos serán normales, si podrá andar, si sufrirá trastornos del lenguaje o del conocimiento, u otro tipo de secuelas neurológicas", apuntó Roqueta. El médico agregó, sin embargo, que en el caso de los niños "hay que ser muy prudentes porque podemos encontrarnos con sorpresas muy agradables".

Al hospital llegan diariamente desde toda España centenares de correos electrónicos, llamadas o cartas de personas interesándose por la evolución de Alba. A nombre de la pequeña paciente se reciben peluches, juguetes y cuentos, entre otros obsequios, acompañados de cariñosos mensajes.

Fuentes del centro hospitalario explicaron ayer que muchas familias se ofrecen a acogerla o adoptarla cuando se recupere, o incluso a hacerle compañía durante su estancia en el hospital. Pero salvo el personal médico, en la sala de la UCI donde la niña se encuentra aislada sólo se permite la entrada de la cuidadora que la Generalitat, que tiene su tutela, le ha asignado. La mujer la acaricia, le habla y la mima como si fuera su hija.

Los médicos sostienen que estos estímulos pueden ayudarla en su lenta recuperación. Esta cuidadora, que de momento permanece junto a la cama de Alba durante tres horas al día, desempeñará un papel especialmente relevante cuando la niña recupere la conciencia y abandone la UCI para ser trasladada a una planta del hospital. La cuidadora deberá suplir entonces la figura materna que tanto necesitan los niños, especialmente cuando se encuentran hospitalizados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0014, 14 de marzo de 2006.

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