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ETA hace estallar cinco kilos de amonal en una sede falangista en Santoña

Una persona resultó herida leve en un párpado debido a un corte por un cristal

ETA colocó ayer en la sede de un grupo falangista en Santoña (Cantabria) una bomba compuesta por unos cinco kilos de amonal que produjo heridas leves en un párpado a una persona. El artefacto, el número 13 que colocan los terroristas este año, hizo explosión dos minutos antes de las 8.00, unos 40 minutos después de que un comunicante en nombre de ETA avisara de su colocación. El atentado se produce pocos días después de que el consejero vasco de Interior, Javier Balza, advirtiese de que los terroristas se habían "reorganizado" y que tenían varios comandos activos.

El activista que avisó sobre las 7.20 en euskera de la colocación del artefacto indicó a la DYA de Guipúzcoa que la bomba haría explosión a las ocho de la mañana. La carga estalló finalmente dos minutos antes de lo previsto, según precisaron fuentes oficiales.

El artefacto colocado por los terroristas fue introducido en una bolsa de plástico, al igual que hizo el comando que puso la bomba en el Instituto Social de la Marina de Mutriku (Guipúzcoa) la pasada semana. Los artificieros del instituto armado estimaron que contenía unos cinco kilos de amonal.

La persona herida en el atentado de ayer como consecuencia de la explosión fue atendida en el hospital de Laredo, municipio cercano a Santoña, por una herida muy leve en el párpado causada por el impacto de un cristal. El hospital confirmó que el herido fue dado de alta poco después del mediodía.

Antes de la explosión, agentes de la Guardia Civil se habían desplazado a la calle General Salinas, en cuyo número 5 se encuentra el inmueble que acoge la sede del grupo falangista, para confirmar la existencia del artefacto. Los agentes encontraron una bolsa en la puerta de la sede de Falange con un cartel en el que se podía leer la leyenda Peligro bomba.

Los efectos de la onda expansiva se extendieron unos cincuenta metros a la redonda. Los daños ocasionados por la onda expansiva consistieron principalmente en la rotura de ventanas y persianas de los edificios próximos a la sede falangista, que se ubica en la parte trasera del Palacio de los Marqueses de Chiloeches, un inmueble construido a principios del siglo XVIII. La bomba ocasionó importantes destrozos en el interior del local, destruyó el techo, reventó la persiana metálica y rompió baldas y estanterías.

Justo enfrente de la sede atacada ayer por ETA existe un hotel en el que estaban alojados en ese momento unos 50 jubilados que se habían desplazado desde Leganés (Madrid). La Guardia Civil prefirió no desalojarles ante el riesgo de que no hubiese tiempo de hacerlo sin ningún tipo de riesgo para ellos o de que se adelantara la explosión, como finalmente ocurrió. Posteriormente, los jubilados pudieron salir por su propio pie del hotel y abandonaron el edificio atravesando la calzada, sembrada de cristales. El Ayuntamiento de Santoña abrirá una oficina para que los vecinos afectados por el atentado puedan presentar sus reclamaciones por los desperfectos ocasionados.

Santoña se encuentra a poco más de 70 kilómetros de Bilbao y la mayor parte del trayecto se puede realizar por autovía, con lo que lo más probable es que el grupo que atentó ayer contra la sede falangista tenga su base en la provincia de Vizcaya, según las primeras hipótesis policiales. El anterior atentado de ETA en Cantabria se produjo en diciembre pasado cuando los terroristas colocaron dos lanzagranadas en las proximidades del aeropuerto de Santander, que no llegaron a activarse.

Falange Española, en una primera reacción realizada a través de su página web, indicó que ETA vuelve a tenerles "en el punto de mira, mientras que desde el Gobierno se habla de negociación con estos criminales". El presidente del Movimiento Falangista de España en Santoña, Valeriano Pérez, aseguró que "nunca ha recibido amenazas" y mostró su sorpresa por el atentado.

Tanto las autoridades cántabras como las vascas condenaron enérgicamente el nuevo atentado de ETA. Junto al atentado de ayer, el Gobierno vasco condenó los actos de kale borroka realizados contra dos sucursales de BBK y Caixa en Plentzia (Vizcaya), el batzoki (sede peneuvista) de Aretxabaleta y la sede de UGT en Eibar, ambos en Guipúzcoa.

Mientras, la discoteca La Nuba, sita en Urdax (Navarra), que ETA destrozó el pasado 14 de febrero con un coche bomba cargado con 80 kilos de explosivos, reabre el sábado sus puertas tras los trabajos de reparación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de marzo de 2006