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Huguet propone explotar mitos y leyendas catalanes para atraer turistas

Igual que Escocia con el monstruo del lago Ness, que ni siquiera se sabe si existe pero que atrae a miles de visitantes. Cataluña puede y debe explotar su monstruo, el de Banyoles, para reforzarse como destino turístico fuera de temporada y más allá de los consabidos sol y playa. "¡Desacomplejémonos! No podemos vender más sol y playa, siempre saldrá otro destino más barato. Debemos marcar la diferencia y aprovechar nuestros personajes históricos, nuestros mitos y nuestras leyendas": así resumió ayer Josep Huguet, consejero de Comercio, Turismo y Consumo, la nueva orientación que la Generalitat promoverá en su política turística, que pretende aumentar los ingresos (de media, 60 euros por día) por visitante.

Así que, además de exprimir su patrimonio paisajístico, arquitectónico, cultural y gastronómico, las crueldades del popular Comte Arnau podrían pasar a ser reclamo para los restos del castillo de Mataplana, en el Ripollès; la llama que simboliza la unidad de los Països Catalans, convertirse en imán del macizo del Canigó; los antiguos condados de Guifré el Pilós, ser objeto de una ruta turística, y el timbaler de Bruc, en lugar de asustar a los franceses, llevarles a Montserrat.

Los mitos y leyendas serán un elemento más con que identificar la marca turística Cataluña, que el tripartito quiere potenciar en el nuevo Plan Estratégico del Turismo, presentado ayer entre las críticas de CiU y el PP por su "vaguedad", "inconcreción" e, incluso, "tomadura de pelo". La elaboración de un "catálogo de iconos" con que identificar Cataluña irá acompañada de una línea de souvenirs. "No hace falta más que ver qué se llevan los turistas", comentó al respecto la directora general de Turismo, Isabel Galobardes, se supone que en alusión a los toros, las flamencas y hasta los sombreros mexicanos de La Rambla. En su lugar, en centros culturales y museos se venderán productos gastronómicos, artesanía, libros y discos "de factura catalana". Son otras de las propuestas del departamento, que definió el plan como "una hoja de ruta" transversal a diferentes departamentos y sin concreción global presupuestaria ni objetivos cuantitativos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de marzo de 2006