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La antigua sede de Banesto, en la plaza de Catalunya, acogerá 70 pisos de lujo

La promotora Monteverde desmontará la cámara acorazada del subterráneo

La promotora madrileña Grupo Monteverde afronta una tarea titánica: desmontar la cámara acorazada del subterráneo de la antigua sede de Banesto, en la plaza de Catalunya, que compró hace unas semanas y que convertirá en 70 viviendas de lujo. La cámara, que se transformará en un aparcamiento con 140 plazas, es espectacular. La puerta mide un metro de grosor y en el interior centenares de cajas fuertes se distribuyen en tres alturas.

Tres compras en dos años y medio han generado una plusvalía de 49 millones de euros

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Las cajas fuertes que aparecen en las películas se quedan cortas. En Ocean's eleven, la puerta de la caja fuerte de los casinos de Las Vegas es grande, pero no tanto. En el interior de la que aparece en La caja 507 hay muchos depósitos, pero son una insignificancia al lado de los centenares del sótano del emblemático edificio, ubicado en los números 10 y 11 de la plaza de Catalunya y en el número 1 del paseo de Gràcia.

Al traspasar la imponente puerta, impresionan los tres niveles de la cámara. El espacio mide por lo menos 250 metros cuadrados y tiene siete de altura. Arriba, a lado y lado de las barandillas, están las cajas más pequeñas. Debían de contener dinero, objetos de valor, joyas, talones, acciones... Las del piso de en medio son medianas. Abajo no hay cajas, sino habitáculos enteros: cada uno con su silla y su mesa situados ante armarios blindados. Recuerdan los antepalcos del Liceo y no cuesta imaginarse a alguien con aspecto de Tío Gilito contando fajos de billetes.

Si estas paredes hablaran... Habla un cheque que está en el suelo. Pero está medio roto y señala que la fecha límite de cobro era el año 1991. También hay, esparcidas, bolsas como las que utilizan las empresas de seguridad en los transportes de billetes. Y cuadros de llaves. De decenas de ellas, de todos los tamaños.

De fondo se oye un misterioso clic, clic. Podría ser agua, pero no hay rastro. Quizá sea un fluorescente que agoniza. Tal vez el ruido venga de la otra cámara. Sí. Es más pequeña, pero hay una segunda cámara. Guardaba los documentos del banco.

La cámara acorazada fue construida durante la posguerra, entre 1941 y 1942, cuando el arquitecto Eusebi Bona i Puig edificó el inmueble del Banco Español de Crédito. En el solar se levantaba anteriormente el hotel Colón, que durante la Guerra Civil fue la sede del Partit Socialista Unificat de Catalunya, el PSUC. La cámara se ha convertido hoy en un elemento que añade complejidad al proyecto de Monteverde de crear un aparcamiento que posiblemente estará robotizado y contará con las últimas medidas de seguridad. El presidente de la promotora, Carlos Monteverde, admitía ayer en Barcelona que la operación será "muy compleja", pero confía en que se podrá resolver "sin más problemas".

Aun así, la cámara echó atrás a la mayoría de los promotores que se habían interesado por el edificio. En medios del sector, se calificaba la extracción de la caja fuerte como una tarea "antieconómica". Por ello, el primer proyecto preveía convertirla en un bar de copas, siguiendo el ejemplo de otras ciudades europeas. Su primera compra, en noviembre de 2003, ya fue sonada. El empresario Antonio Marín la adquirió a Banesto por 61 millones de euros con la intención de levantar un hotel de lujo.

No obstante, en agosto de 2005 la promotora catalana Grup J. G. se hizo con el inmueble, donde pensaba construir pisos de lujo. La empresa no quiso hacer pública la cifra por la que lo adquirió, pero varias fuentes del sector coinciden en que pagó 89 millones de euros. Sólo medio año después, en enero de 2006, el Grupo Monteverde se convirtió en el nuevo propietario a través de la compra de Kdinfo, la sociedad patrimonialista de J. G., por 110 millones. En total, en dos años y medio el inmueble ha generado una plusvalía de 49 millones de euros.

Las oficinas del edificio se transformarán ahora en 70 viviendas de unos 150 metros cuadrados y tres habitaciones que incorporarán toda clase de lujos y comodidades, además de domótica de última generación. La inversión de la reforma del edificio, cuya fachada -que está catalogada- también se rehabilitará, ascenderá a unos 24 millones de euros.

La promotora Monteverde trabaja desde 1992 en Madrid, donde ha realizado operaciones como la del edificio de la plaza de Catalunya en inmuebles igualmente singulares o estratégicamente situados. Ha construido pisos de lujo en las calles de Velázquez, Jorge Juan y Santa Isabel. La compañía dispone también de un área de patrimonio que quiere reforzar y levanta viviendas de obra nueva. Siempre de lujo.

La última promoción que ha realizado son chalés de unos 1.000 metros cuadrados, próximos a la carretera de A Coruña, que se vendieron por unos 2,5 millones de euros. Su presencia en Barcelona es sólo el comienzo. La empresa, según asegura su presidente, anunciará en breve nuevas adquisiciones en la capital catalana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de marzo de 2006