Opiniones enfrentadas sobre la custodia compartida

"La custodia compartida desde el principio, como en Francia, es cuestión de tiempo", augura el presidente de Abipase, Pedro Díez. "Si no hay acuerdo y buena relación entre los padres", replica la abogada de familia Lourdes Emparanza, "no puede haber custodia compartida. Los niños no han de ser moneda de cambio".

Las opiniones enfrentadas de uno y otra dan cuenta de por qué la custodia compartida fue uno de los puntos más polémicos durante la tramitación de la reforma de la ley del divorcio. La norma anterior no preveía esta posibilidad, aunque tampoco la prohibía. La nueva ley, tras varios cambios sobre la redacción inicial, recoge que el juez podrá conceder la custodia compartida siempre que los dos cónyuges la soliciten. En caso de que sólo la pida uno y el otro la reclame en exclusiva para sí, el juez podrá acordar excepcionalmente la custodia compartida, fundamentándola en la preservación del supremo interés del menor.

Díez defiende la custodia compartida de inicio porque, en su opinión, se trata de "sumar, de que los hijos puedan estar con el padre y con la madre, y con las familias de ambos. Los niños tienen derecho a tener padre y madre". Considera, eso sí, que, en ese caso, debería haber "un seguimiento" de la custodia, de manera que "la parte que se comportase mal, la perdería". El presidente de Abipase piensa que muchas mujeres no acceden a la custodia compartida porque, "si se quedan con los hijos, se quedan con la vivienda".

Emparanza prefiere la ley tal y como se ha aprobado. "Si dos personas son capaces de resolver dentro de sus tensiones las relaciones que van a tener con sus hijos, me parece fenomenal" que tengan la custodia compartida. De lo contrario, no ve bien que un juez decida.

Muchos hombres dicen sentirse discriminados. La letrada responde con la siguiente reflexión: "Una de las obligaciones introducidas en el Código Civil es que los matrimonios 'deberán compartir las responsabilidades domésticas y el cuidado y atención de ascendientes y descendientes y otras personas dependientes a su cargo'. Habría que preguntar a esos hombres que piden la custodia compartida cuántos han compartido las responsabilidades domésticas y el cuidado de los descendientes cuando estaban casados. Cuando eso cambie socialmente, cambiará también la custodia compartida".

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