Columna
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Homenaje a una rueda de prensa

El dramaturgo noruego Henrik Ibsen pensaba que era imperdonable que los científicos practicaran la vivisección con animales, "existiendo como existen periodistas y políticos". Turgeniev tiene un cuento en el que un grupo de amigos se conjura para salvar a alguien que va a ser linchado,... hasta que descubren que ese alguien es un reportero. Ciertamente ha habido épocas en las que los periodistas han tenido muy mala fama. La de ahora tampoco es de las mejores. En Estados Unidos algunas emisoras de televisión retransmiten en directo las ruedas de prensa del portavoz de la Casa Blanca y parece que lo que fue una buena idea se ha convertido ahora en un problema, no sólo para los políticos, como cabía esperar, sino también para los periodistas. La novedad, según un reciente artículo de The New York Times, es que muchos espectadores norteamericanos consideran que los periodistas (en este caso, corresponsales en la Casa Blanca) se conducen, a veces, con tanta agresividad que provocan rechazo. Un antiguo portavoz lo resumió así: "El público percibe que no son perros guardianes sino perros de ataque".

Quienes hayan visto la película Good Night, Good Luck, sobre Edward R. Murrow, el periodista norteamericano más famoso y admirado de los años 40 y 50, saben que nunca fue un perro de ataque, pero sí un periodista muy insistente, incluso tenaz, y que precisamente porque no confundía las dos cosas pudo hacer un enorme trabajo profesional y suscitar la atención de sus espectadores. En homenaje a esos personajes que no se vuelven locos, incluidos los periodistas que no atacan pero que sí defienden, a veces como simples asistentes a una rueda de prensa, he aquí el resumen de una intervención de Helen Thomas, discípula de Murrow, hace pocas semanas, en una de esas conferencias de prensa de la Casa Blanca. Thomas, que ya es octogenaria, pero que sigue acudiendo a esas ruedas de prensa en atención a su extraordinaria carrera, interrogó así al portavoz de George Bush, Scott McClellan:

Helen Thomas: ¿Vamos a mantener una cárcel en Guantánamo para detenidos permanentes sobre los que no existe evidencia alguna que permita encausarles o juzgarles?

McClellan: Antes que nada, permíteme recordar la situación en la que estamos y de la que ya, sin duda, has oído hablar. Estamos librando una clase de guerra diferente. El enemigo es distinto a todo lo que hemos visto hasta ahora. No le importa la ley ni la vida de los civiles inocentes. (...) La gente de la que hablas son enemigos combatientes ilegales que son detenidos en el campo de batalla y nosotros tenemos la responsabilidad de...

Helen Thomas: ¿Pero, por qué son combatientes ilegales si están defendiendo su propio país?

McClellan: ...déjame terminar. Tenemos la responsabilidad de proteger al pueblo americano, y eso incluye prevenir que los combatientes enemigos vuelvan al campo de batalla o retornen a la lucha. Queremos que esos detenidos sean tratados humanamente y de acuerdo con nuestras leyes. Ésa es la nueva situación que estamos organizando. Mantener la seguridad y estar seguros de que los detenidos siguen siendo tratados con humanidad. Eso son las prioridades del Pentágono. (...) Conseguir que las instalaciones de Guantánamo sean más adecuadas para detenciones largas...

Helen Thomas: Lo que pregunté es si les vamos a mantener detenidos sin ningún cargo, sin juicio. Y además, insisto, ¿si fueron capturados en el campo de batalla, por qué no son prisioneros de guerra?

McClellan: Por las razones que te acabo de decir nos referimos a ellos como enemigos combatientes ilegales. Ya hemos hablado de...

Helen Thomas: ¿Pero, por qué son ilegales?

McClellan: ...eso muchas veces, Helen Y si tienes más preguntas puedes dirigirlas al Departamento de Defensa...

Helen Thomas: Bueno, en todo caso sería al Departamento de Justicia, ¿no crees? Se trata de mantener a la gente detenida permanentemente sin juicios ni cargos...

McClellan : Otra pregunta...

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 02 de marzo de 2006.

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