Crítica:TEATRO | 'La controversia de Valladolid'Crítica
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El debate fue otro

Carlos I ordenó la paralización de la conquista de América en 1550 y convocó a una Junta de autoridades en Valladolid, para que dilucidara si la empresa era justa. Allí polemizaron fray Bartolomé de las Casas, defensor de los indígenas, y Ginés de Sepúlveda, capellán y cronista real. Se discutía la licitud de imponer la fe por las armas. Pocas veces un Estado ha abierto un debate así. Imaginemos a Bush invitando a cuestionar su guerra. Lo cuento porque Jean-Claude Carrière, autor de La controversia de Valladolid, se sirve de Las Casas y de Sepúlveda para plantear un debate anacrónico: si los indios eran seres humanos o no.

La humanidad de los indios había sido sancionada en 1533 por Pablo III. Eso no impidió que muchos los siguieran tratando peor que a bestias, pero lo que Sepúlveda defendió en Valladolid a capa y espada no era su animalidad, como Carrière sugiere.

La controversia de Valladolid

De Jean-Claude Carrière. Traducción: Simón Morales. Intérpretes: Ferran Rañé, M. Carlos Lillo, Enric Benavent, Carles Arquimbau... Escenografía, luz y dirección: Carles Alfaro. Madrid. La Abadía. Hasta el 5 de marzo.

Esta obra fue estrenada en España por Nina Reglero. En el montaje que se representa en La Abadía, Carles Alfaro sube a los personajes a un cuadrilátero, símbolo de la dureza del debate, y lo hace girar monótonamente en torno a su eje, queriendo ofrecer una perspectiva múltiple, un carrusel de ideas. No es una decisión acertada: las voces de los actores, amplificadas para que puedan seguir hablando de espaldas al público, reverberan en los clímax del debate.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 25 de febrero de 2006.

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