La Hispalense centra su plan para mejorar la docencia en 117 asignaturas

El rector limita los malos resultados al 3,6% en los primeros exámenes

El proyecto que la Universidad de Sevilla ha puesto en marcha en el que emplaza a las facultades y departamentos a mejorar la docencia y los resultados académicos de los alumnos está enfocado, sobre todo, a cambiar la estrategia pedagógica de 117 asignaturas, cuyos resultados son "inferiores a la media". El rector, Miguel Florencio, recordó ayer que "en la Hispalense aprueban 72 de cada 100 estudiantes que se presentan" y que la reforma docente que pide el rectorado "sólo afecta al 3,6% de las materias".

El porcentaje de éxito académico global de la Hispalense el pasado curso fue del 72%. Sin embargo, el rectorado pretende mejorar las calificaciones de los alumnos que se presentan a examen de primera convocatoria. El año pasado se presentó a esa primera cita el 65% los de estudiantes. Y aprobó el 48% del total de los matriculados en la universidad sevillana, y y no del porcentaje de presentados como publicó por error este periódico el miércoles pasado.

"Los datos son ciertos pero el cálculo era contradictorio", precisó ayer el rector Miguel Florencio. "Analizando los resultados de todas las asignaturas de la universidad, hemos encontrado un conjunto de materias que presentan resultados atípicos, esto es, que sus notas son inferiores a la media de la universidad. Y el mecanismo que hemos puesto en marcha servirá para mejorar esos resultados", explicó ayer Florencio.

El rectorado ha pedido una propuesta de mejora docente a todos los centros y a los 110 departamentos, con especial incidencia sobre ese conjunto de asignaturas que presentan peores resultados y que constituyen un 3,6% del total (en la universidad se imparten 3.249 materias).

Propuesta pedagógica

"De esas 117 asignaturas, diferenciamos dos grupos. En uno de ellos hay 18 materias a las que hemos pedido resultados con más urgencia", advirtió el rector. Las facultades tienen hasta el 15 de abril para responder por escrito cuál será su propuesta pedagógica de mejora. Si no hay un compromiso del centro o del profesor, el Consejo de Gobierno ha llegado incluso a barajar la posibilidad de cambiar una asignatura de departamento o denegar el aumento de sueldo que recibe de forma automática cada profesor después de cinco años de docencia (quinquenio).

"No las considero medidas extremas, incluso me parecen más que normales. Se trata de situaciones atípicas que requieren decisiones que no son habituales. El equipo de gobierno decidirá si debe o no tomarlas", aclaró ayer Florencio.

El vicerrectorado de Docencia, responsable de remitir el informe de calificaciones a cada dentro, explicaba que el trasfondo de esta idea era, por un lado, "demostrar que a la universidad le importa el trabajo del profesor" y, segundo, "acabar con la explicación de que la culpa de los suspensos es siempre del alumno". "El proyecto va destinado a un porcentaje muy pequeño de asignaturas", recordó Florencio, "porque a pesar de que el rendimiento académico de la universidad es bueno, nosotros seguimos queriendo mejorar".

En una clasificación global, la rama de Ciencias de la Salud obtiene mejores resultados. Se presentan en la primera convocatoria tres cuartas partes de los alumnos matriculados y aprueba un 60%. Los peores datos se producen en las enseñanzas técnicas: las ingenierías, arquitectura y aparejadores, donde se presentó el 58,26% de los alumnos a la primera convocatoria y aprobó el 42,43%.

El objetivo del proyecto de la Hispalense es emprender un giro pedagógico, en el que participarán todas las facultades, y quiere dar dar mucho más valor a la docencia. El cambio de estrategia pedagógica debe ser, por ello, algo concreto, pese a que históricamente las demandas del profesorado han sido pedir más personal docente, bajar la ratio o modificar el plan de estudios.

En la Hispalense hay una media de 73 alumnos por grupo y a cada profesor a tiempo completo le corresponden casi dos grupos de asignaturas anuales (1,73). El rectorado se involucrará con las propuestas que reciba el mes que viene siempre que estas sean factibles y no se traten de "un brindis al sol".

El equipo de gobierno de la Universidad de Sevilla cree que la dificultad está en que la docencia sigue poco reconocida desde el punto de vista social y económico y demandan a las administraciones públicas que se vuelquen más, respalden e incentiven el trabajo de clase de los profesores.

El curso pasado, la Hispalense evaluó la actividad docente del 47% del profesorado que se sometió a examen de forma voluntaria (1.913 docentes de los 4.056 que trabajan en la institución). El 10% del total logró un reconocimiento de sobresaliente según una encuesta que se les pasó a sus alumnos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 24 de febrero de 2006.

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