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El periodista barcelonés Pedro Riera centra su última novela en la reconstrucción de Kosovo tras la guerra

La última novela del escritor y periodista Pedro Riera (Barcelona, 1965), Un alto en el campo de los mirlos (Verbigracia), transcurre en Kosovo un año después de los bombardeos de la OTAN. Como señala el autor, se trata de una secuela del libro que publicó en 2004, Heridas de guerra, en el que narraba las consecuencias del conflicto de los Balcanes en la población de Bosnia. En esta ocasión, Riera ha querido centrarse en la labor de las organizaciones internacionales y en las dificultades a las que han de hacer frente los voluntarios para reconstruir la sociedad kosovar e impedir el recrudecimiento de los enfrentamientos entre serbios y albaneses.

En 1997, Riera viajó a Bosnia, donde trabajó durante dos años en la elaboración de diversas campañas de televisión y radio para una organización internacional. En 2000 estuvo dos meses en Kosovo y, a partir de su experiencia, se decidió a retratar en la novela que acaba de publicar la incompetencia que, en su opinión, caracteriza a algunas de las organizaciones que prestan su ayuda en la antigua Yugoslavia. Para el autor, muchas de ellas son grandes empresas que no son conscientes de las peculiaridades de la zona en la que desarrollan su labor y, en ocasiones, tampoco cuentan con el personal adecuado. En el tiempo que pasó en la región, Riera conoció a muchas personas que, a base de colaborar en distintos conflictos por todo el mundo, "habían perdido sus raíces y ya no podían adaptarse a la vida que llevaban en sus países de origen". Algunas de esas personas han servido para inspirar a los personajes que aparecen en la novela. Sin embargo, su protagonista es Raquel, una joven experimentada y con mucha decisión que colabora en un proyecto para abrir una emisora de radio local multiétnica. Además de a las mafias y a los partidos ultranacionalistas, Raquel tendrá que enfrentarse a su pasado, ya que su antiguo novio, un periodista desengañado y alcohólico, visita Kosovo para escribir una serie de artículos. Mediante este último personaje, Pedro Riera introduce el periodismo de guerra, otro de los ejes de la novela.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de febrero de 2006