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El polvo causado por las obras de la M-30 sur martiriza a los vecinos

La entrada de aire africano remite, pero no se dispersa y el cielo de Madrid sigue oscurecido

La nube de polvo de las obras de la M-30 a su paso por el Manzanares tiene martirizados a los vecinos de la zona. Se quejan de problemas de suciedad en sus casas y sus comercios y, sobre todo, de salud. El cielo de la Comunidad de Madrid continuaba ayer oscurecido por la contaminación. El pasado jueves una masa de polvo subsahariano invadió Madrid. Este polvo quedó depositado en el asfalto durante el domingo, pero los coches despertaron ayer estas partículas y nuevamente hicieron crecer los índices de contaminación.

Los barrios cercanos a las obras de la M-30 a su paso por las proximidades del Manzanares conviven con verdadero hastío con una nube de polvo. Las zonas cercanas a la plaza de San Pol de Mar, San Isidro, Vallecas y la Estación del Norte mantienen una lucha diaria contra el polvo. Muchos creen que las obras de construcción del túnel que soterrará la M-30 a su paso por el Manzanares mejorarán sus condiciones de vida. Pero, la mayoría denuncia los problemas de suciedad y de salud que provocan las obras, y no se resigna a vivir así hasta que esté concluida la remodelación de la autovía emprendida por el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón.

El Ayuntamiento sostiene que la contaminación que generan las excavaciones en la M-30 es mínima y que no tiene que ver con los altos índices de partículas en suspensión registrados en los últimos días por las estaciones de medición medioambiental. Éstas llegaron ayer a alcanzar niveles de hasta 600 microgramos por metro cúbico de aire, cuando la normativa municipal establece el umbral de alerta en 150.

La entrada de aire procedente del Sáhara descendió ayer, pero los niveles de contaminación atmosférica siguieron subiendo por la mañana. El Ayuntamiento de Madrid lo atribuye al tráfico en hora punta y a la situación de inversión térmica que se mantiene desde hace una semana y que impide que las partículas contaminantes se dispersen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de febrero de 2006