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El PP presumió ante Ucrania de haber defendido a su industria en el 'caso Yak-42'

Un alto cargo de Defensa se reunió en Irak con el ministro ucranio a los tres meses del siniestro

Aún no se conocen los motivos por los que el Ministerio de Defensa, en la etapa de Federico Trillo-Figueroa, salió en defensa de la empresa ucrania UM Air tras el accidente del Yak-42 en el que murieron 62 militares españoles. Sí se sabe que los responsables políticos de Defensa con el PP eran conscientes de lo insólito de su actitud. En una reunión con el ministro de Defensa ucranio tres meses después del siniestro, el entonces secretario general de Política de Defensa presumió de "la defensa firme que había hecho España de la industria aeronáutica y los pilotos ucranianos".

El 1 de septiembre de 2003, pocas semanas después de la llegada de las tropas españolas a Diwaniya, en el sur de Irak, el secretario general de Política de Defensa, Javier Jiménez-Ugarte, fue el primer responsable político español que visitó la zona. Jiménez-Ugarte se reunió con los ministros de Defensa de Polonia y Ucrania, países con los que España compartía la denominada División Multinacional Centro-Sur.

Al primero, según consta en el informe sobre la visita, le transmitió su "desagrado" por la crónica periodística de Efe en Varsovia, que presentaba unas declaraciones suyas sobre lo prematuro que era hablar ahora de rotación en el mando de la misión, como réplica a las declaraciones de la ministra Ana Palacio en el Congreso de los Diputados. "Recordamos los términos de la negociación entre los ministros de Defensa de Polonia y España y la libertad plena de cada uno de ellos para manejar la cuestión del mando de la división y posible rotación de acuerdo con sus propios planteamientos, evitando toda polémica entre una y otra capital", agrega el informe. Alude este párrafo a que España debió aceptar que Polonia tuviese el mando de la división, pero el Gobierno del PP intentó presentarlo como un turno rotativo entre ambos países, lo que desmintió públicamente Varsovia.

Pleitos contra UM Air

Respecto a la entrevista con el ministro de Defensa ucranio, Jiménez-Ugarte escribe: "Por parte mía, me referí también a los temas pendientes tras el trágico accidente del Yakolev, recordando la defensa firme que había hecho España de la industria aeronáutica y los pilotos ucranios. Añadí que, sin embargo, se iniciarían por los particulares distintos pleitos por responsabilidad civil contra Ucrania Mediterránea para el logro de indemnizaciones, que abonarían directamente las compañías reaseguradoras de Londres".

El secretario general de Política de Defensa, a quien Trillo-Figueroa encomendó toda la gestión del caso Yak-42, acertó al escribir que las familias de los militares iniciarían pleitos contra la compañía ucrania pero erró al dar por hecho que las indemnizaciones serían pagadas por las reaseguradoras, que sólo cubren una mínima parte de los más de 10 millones que el juzgado de primera instancia nº 2 de Zaragoza impuso el pasado viernes a UM Air como responsabilidad civil.

Tampoco acertó en su "firme defensa" de la industria aeronáutica ucrania y de los pilotos, a la luz de la citada sentencia; que, entre otras muchas irregularidades, concluye que el "vuelo era ilegal", que la tripulación no estaba cualificada, que el accidente "fue consecuencia directa de la deficiente organización empresarial" y que la compañía incurrió en "culpa grave".

A pesar de que seguía defendiendo públicamente a la aviación ucrania, el equipo de Trillo disponía, desde el 12 de junio de 2003, de un informe del servicio secreto CNI en el que se decía textualmente: "Ha podido corroborarse la percepción generalizada de que existe una notable relajación de las normas de comportamiento por parte de los pilotos de compañías de las repúblicas ex soviéticas, probablemente fruto del exceso de confianza y de la relativa ineficiencia y corrupción de algunas de sus Administraciones".

Además de encontrarse con los dos ministros, Jiménez-Ugarte visitó las instalaciones de Base España, aún en construcción, y se reunió con los generales españoles en la zona y con el máximo mando militar estadounidense, el general Ricardo Sánchez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de febrero de 2006